Las nuevas generaciones desafían el modelo tradicional de liderazgo y plantean un dilema urgente para empresas de todo tipo. Menor tolerancia a la frustración, deseo de inmediatez y falta de propósito: el cóctel que alimenta una crisis silenciosa, según explicó el especialista Carlos Sosa en Acceso Directo (lunes a viernes, de 16 a 17, por FM 91.7, Ciudadano News en YouTube o Facebook y Ciudadano_News en Twitch)
¿Por qué cada vez menos jóvenes quieren liderar? Según Sosa, especialista en liderazgo, estamos atravesando una "crisis silenciosa" que afecta de lleno al futuro del trabajo. "Los jóvenes ya no quieren ser líderes", sostiene, y lo atribuye a múltiples factores: el cambio de valores tras la pandemia, la búsqueda de equilibrio vida-trabajo, la intolerancia a la frustración y la falta de propósito claro.
Los datos respaldan su diagnóstico. Mientras en 2023 el 52% de los empleados pensaba en renunciar por una mala relación con su jefe, hoy ese porcentaje asciende a casi el 80%, especialmente en los más jóvenes. Esto evidencia una brecha cada vez mayor entre lo que buscan las nuevas generaciones y lo que ofrecen las estructuras jerárquicas tradicionales.
Del jefe al líder: el cambio que no llega
Sosa remarca que muchas empresas siguen operando con modelos de liderazgo obsoletos: control, presión y poca humanidad. "Hoy los líderes tienen que construir sentido, no controlar desde la sombra", explica. En un mundo donde trabajo y vida personal están integrados, ya no alcanza con tener autoridad: se necesita empatía, propósito, bienestar y capacidad de adaptación.
¿Qué les falta a los jóvenes para liderar?
Aunque las nuevas generaciones tienen fortalezas claras como el trabajo en red, el pensamiento horizontal y la pasión por el cambio, hay dos factores que los alejan del liderazgo: la baja tolerancia a la presión y la frustración, y la necesidad de resultados inmediatos. "Para liderar hay que saber caerse y levantarse. Y eso lleva tiempo", afirmó el especialista de la Consultora Funcionalmente.
Además, destacó un punto clave: el liderazgo no se enseña en la universidad ni en la empresa. "El 65% de los líderes que hoy vemos se formaron en sus familias", dice. Pero con la sobreprotección creciente, los jóvenes no desarrollan herramientas para lidiar con el fracaso, una competencia clave para liderar.
Qué deben hacer las empresas hoy
Para Sosa, las organizaciones deben replantear la forma en que eligen y forman líderes. Algunas claves que propone:
- Construir una narrativa clara y con propósito.
- Elegir personas alineadas con esa visión.
- Priorizar el bienestar integral (sueño, alimentación, actividad física).
- Tener conversaciones poderosas y auténticas.
- Integrar técnica con emoción, resultados con humanidad.
"El liderazgo del futuro es híbrido: une firmeza con empatía, exigencia con contención y resultados con bienestar", concluye Sosa. La solución está en el punto medio: dejar atrás al jefe autoritario sin caer en el líder ausente.
