José María Poirier, especialista en Religión, comentó en Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano_News en Twitch), las características muy particulares de León XIV y como se puede presentar su conducción en una Iglesia que enfrenta importantes cambios.
-¿Qué se puede esperar de León XIV?
"Es una sorpresa para muchos, entre los que me incluyo. León XIV reúne una cantidad de elementos interesantes y que los iremos conociendo, entendiendo, o apreciando, o criticando a lo largo del tiempo, porque siempre es así, recién comienza este pontificado".
-Las particularidades de pertenecer a la Orden de los Agustinos
"Él es un agustino, pertenece a una de las órdenes más antiguas de la iglesia, una orden mendicante, es decir, una orden que sigue la práctica de la pobreza y ocuparse de la gente más humilde. En ese sentido, comparte la condición de órdenes mendicantes como los franciscanos o los mismos dominicos.
Los agustinos se inspiran en una tradición muy antigua, que es justamente la de San Agustín, uno de los grandes padres de la iglesia, y una figura que sigue teniendo muchísima actualidad respecto a su pensamiento, porque Las Confesiones sigue siendo uno de los libros que se editan normalmente a lo largo del mundo".
"Cuál es el fundamento que el mismo León XIV reivindica de su condición religiosa: es que San Agustín quería a las comunidades religiosas y apreciaba el intelecto, la formación y la cercanía con la gente. Parece contradictorio, pero, sin embargo, León XIV es un hombre de una formación sumamente interesante; primero en ciencias exactas y, después, en las humanidades propias de un estudio religioso, o sea, fundamentalmente en el campo filosófico y teológico. Además, él se doctoró en Derecho".
"Entonces, reúne muchas condiciones, y como buen americano del Norte, es un hombre también muy concreto, muy acostumbrado al trabajo real que se puede medir y evaluar; tiene ese aspecto pragmático. Al mismo tiempo, su experiencia pastoral de largos años en Perú, donde obtiene esa doble ciudadanía: por nacimiento, la de Estados Unidos, y por opción personal, después de 20 años, obtuvo la peruana", explicó el especialista.
"Dicho esto, tuvo esa delicadeza de hablar en italiano como nuevo hijo de Roma, cuando fue presentado como papa, y en castellano para saludar a su antigua diócesis en el Perú. Curiosamente, no empleó el inglés en ese momento".
"Para algunos, su impronta podría marcar una distancia con el presidente Trump, con el que nunca simpatizó. Pero, más allá de eso, hay un hecho profundamente misionero y, por lo cual, podemos hablar de sintonía con el Papa Francisco, el tema social, los pobres, los migrantes y varios elementos que constituyen una posición de cercanía con la gente".
"Es muy curioso, porque estuve conversando con gente de Perú, de su diócesis, y me decían que normalmente era llamado por la gente por su nombre, Roberto, ni siquiera padre Roberto, menos monseñor, sino que sentían esa cercanía, esa fraternidad, que no tiene nada de populista; es un hombre reservado, muy serio y, en ese sentido, yo creo que representa una cantidad de facetas que no dejan de sorprendernos. Es, por un lado, del norte de América, en el sentido de que no se eligió un papa europeo, como muchos pensábamos, pero sí un hombre que pertenece al hemisferio norte, con la peculiaridad de que él se siente también sudamericano".
-Se habla de que con Francisco se buscó una Iglesia más sinodal, ¿Podemos incluir a León XIV en esa tendencia?
"En un sentido amplio, sí, pero no es que la verdad depende de lo sinodal, sino el Gobierno; son dos cosas distintas, no hay una alteración doctrinal, sino de Gobierno pastoral. En ese sentido, hay coincidencias en ambos, porque en el fondo, con todas sus polémicas y sus situaciones tan complejas, Bergoglio tampoco planteó ningún cambio doctrinal, cosa que hubiera significado un desaire muy grande a la tradición católica. Lo que, si planteó, y en eso coincide el actual pontífice, es en la necesidad de un Gobierno más colegiado, lo que no quiere decir que el papado renuncie a su función, sino que tiene que va a estar muy atento a las voces que le llegan de los distintos sectores de la Iglesia. Por ejemplo, en una entrevista, Prevost decía: 'La iglesia real es la que se puede medir por el afecto y no con la institución, simplemente, es mucho más, el amor está presente en sus miembros, en su gente y no concentrada en el Vaticano.' Con esto está marcando una diferencia entre lo estrictamente institucional, que es susceptible de cambios, y lo medular, que tiene que ver con la fe y la virtud", explicó Poirier.
"Quiere decir que es un tema de circunstancias, de Gobierno, no de doctrina".
-El cardenal alemán Müller dijo que quien vaya a suceder a Francisco si seguía con los mismos lineamientos iba a ser un hereje, ¿Esto habla de un sector de la iglesia ortodoxo muy fuerte que va a enfrentar a León XIV?
"Creo que lo pueden ayudar mucho los modos, los del actual pontífice son muy moderados, muy amables, poco polémicos, pero eso no quiere decir que no vaya a tener una actitud muy firme, son dos cosas distintas. Esta no era la característica peculiar de Bergoglio, quien era un hombre acostumbrado al mando y a ciertas rupturas, pero tampoco sería tan trágico con Müller, que es un extraordinario teólogo, un hombre cultísimo, muy cercano a Benedicto XVI. Lo que pasa es que él ocupaba un cargo muy importante que ahora ejerce un argentino: Víctor Fernández. Evidentemente, ha quedado una herida porque él se sintió bruscamente desplazado por Bergoglio. Él tenía estas actitudes inconsultas de mando y muchas veces desplazaba a gente y la dejaba en una situación muy incómoda".
"Por otra parte, él viene de una formación teológica diferente a la de Bergoglio, pero al mismo tiempo fue un hombre afectivamente muy consecuente con Bergoglio. Müller recuerda con gran emoción la cercanía de Bergoglio cuando un hermano suyo tuvo un accidente de trabajo y después dolorosamente murió. Él dice que en ese momento la cercanía de Francisco fue una fuerza para sostenerlo. Es decir, hay que diferenciar, porque tampoco es un hombre cerrado; es un hombre profundamente dogmático".
"Yo creo que va a reubicarse, porque la confirmación de un Papa con tan amplio apoyo del Colegio Cardenal lo va a obligar a rever posiciones, pero no es el caso del africano Sarah o del húngaro Erdo, por ejemplo, donde ahí hay una postura cerrada con un enfrentamiento feroz; Müller no es así", sostuvo el entrevistado.
-¿Cree que León XIV ha sido un punto de encuentro entre los conservadores y los defensores de la visión de la iglesia pastoral?
"Es probable, lo aprecio como un punto de encuentro entre el grupo más reformador y más fiel a las reformas del Papa Francisco y el amplio grupo moderado, el cual siempre define, porque es muy numeroso y, en ese sentido, sí Prevost fue un punto de convergencia, entonces, el derrotado es el grupo ultraconservador porque era un número menor, con mucha prensa, con mucho poder económico en Estados Unidos. Todo lo contrario, a lo que pasaba en Alemania, donde la conferencia episcopal es mucho más progresista que Roma, dado que consideraban a Bergoglio un conservador. Creo que el actual Papa ha demostrado tener un consenso amplio entre reformistas y moderados, los otros tendrán que adecuarse porque cuando la historia se impone es como la caída del imperio romano, podemos seguir llorando que se cayó, pero no se reconstruye y en eso es como una historia perenne", dijo el especialista.
-Se dice que el cardenal Timothy Dolan, cercano a Trump, trabajó mucho en el cónclave para que los votos se direccionaran hacia Prevost ¿Cree que pudo haber una influencia del Gobierno de Estados Unidos?
"Parece más una suposición. El Gobierno de Estados Unidos no tiene un peso en la Iglesia Universal y, consecuentemente, ningún peso en la Iglesia de Roma; más allá del económico, porque Estados Unidos y Alemania son las fuentes de ingreso para las comunidades católicas en todo el mundo. Entonces, en eso sí tiene un peso, sobre todo en momentos en que, por ejemplo, el Vaticano está con números rojos en su economía y eso no lo pudo subsanar Bergoglio, quien nunca se demostró un hábil administrador, más allá de su austeridad, pero son temas distintos".
"Ahora, que una parte del episcopado estadounidense siente simpatía por Trump y, consecuentemente, estaba reacio a la postura de Bergoglio, en muchos aspectos, es cierto y lo han hecho público, etc."
"Ahora hay que pasar de gente formada, muy seria, que evalúa lo eclesial con criterios, a personas que, como el cardenal Burke, por ejemplo, ya llega a aspectos ridículos, porque un hombre que le da tanta importancia a los metros que tiene que tener su capa cardenal; bueno, me parece que ya no es un problema de falta de austeridad, es un problema de falta de sentido común, pero, él es así, un personaje bastante funesto en Roma".
La iglesia norteamericana está dividida en dos sectores muy diferentes: uno que tiende a ser ultraconservador y otro que es radicalmente progresista, incluso en variantes muy complejas. Esto, que se repite también en otros países, en Estados Unidos, es muy fuerte, concluyó José María Poirier.
Producción Periodística: Ulises Addamo, Martín Gastañaga y Daniel Gallardo.