Las intensas lluvias acompañadas de actividad eléctrica en la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana (AMBA) han causado importantes interrupciones en los vuelos tanto en el Aeroparque Jorge Newbery como en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Hasta el momento, Aeroparque ha visto 15 vuelos demorados y la cancelación de dos, mientras que en Ezeiza se registraron cinco demoras en las partidas. Estos inconvenientes responden a los estrictos protocolos de seguridad que se aplican en los aeropuertos argentinos cuando se detecta actividad eléctrica.
El sistema de alerta eléctrica implementado en las pistas establece que, cuando el nivel de alerta llega a "rojo", todas las operaciones en tierra deben suspenderse de inmediato. Esto incluye la carga y descarga de equipajes, el suministro de combustible, así como el uso de equipos de rampa como escaleras y vehículos de traslado. En Aeroparque, la Alerta Roja ha sido intermitente, lo que provocó paralizaciones temporales que afectaron las salidas de vuelos entre las 14:00 y las 15:30, provocando retrasos en 13 vuelos. Los pasajeros de los vuelos que lograron aterrizar también enfrentaron tiempos de espera más largos de lo habitual para retirar su equipaje, debido a la suspensión temporal de actividades en pista.
Además, tanto en Aeroparque como en Ezeiza, varios sectores se vieron anegados debido a la acumulación de agua por la lluvia intensa, lo que añadió más dificultades a las operaciones aeroportuarias. El pronóstico meteorológico indica que las lluvias y la actividad eléctrica continuarán durante el resto del día, por lo que no se descartan nuevas demoras. Sin embargo, se espera que la intensidad del fenómeno disminuya con el transcurso de las horas, lo que podría aliviar las operaciones hacia la tarde-noche.
Estas medidas de seguridad buscan garantizar la protección de todos los trabajadores y pasajeros en el aeropuerto, pero inevitablemente generan frustración en los viajeros, especialmente en días con alta actividad aérea.