Las obras de restauración llegan al 50 %

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Las tareas de consolidación de la estructura original de la casona que data de 1892 avanzan y acercan su reinauguración.

El Museo Emiliano Guiñazú , Casa de Fader, se cerró en 2012 pero las intervenciones que lleva a cabo el gobierno provincial ya están al 50 % de su ejecución y cuentan con un presupuesto actualizado de $ 27 millones.

El plazo de finalización de la obra se vence a mediados de agosto y el ritmo de trabajo marcha según lo previsto. Concluyó la obra en la cava, la consolidación de los murales que pintó Fader; la impermeabilización y la restauración de las rejas originales que forman la mítica fachada.

En la actualidad se trabaja en:

- La submuración de la casa con una técnica que permite reforzar la estructura sin debilitar las áreas intervenidas.

- El armado de los perfiles metálicos que mejorarán la estructura superior.

- La reparación de las fisuras en los muros.

- La compactación de los jardines.

La obra en su plenitud tiene el objetivo de brindar seguridad, habitabilidad y confort, para abrir el museo al público sin perder su estructura original.

Además, las tareas de consolidación del Museo Fader incluyen:

- Recalce de muros mediante la construcción de submuración bajo cimientos hasta alcanzar suelo granular.

- Reparación de todas las fisuras y grietas mediante relleno adecuado.

- Vinculación, en distintos niveles, de los muros de mampostería mediante perfiles.

- Refuerzo del muro de fachada, torreones y cubierta de losa de bovedillas.

- Construcción de cubierta para modificación de desagües pluviales.

Un poco de historia...

El 31 de mayo de 1927, el gobierno de Alejandro Orfila crea por decreto Nº 423 el Museo Provincial de Bellas Artes y pronto se convierte en modelo y sustento para el espacio artístico de Mendoza. Nacido como un centro de atracción popular y universal en materia de arte, supo reunir obras regionales, americanas y extranjeras, tanto antiguas como modernas.

En principio, tuvo ubicación en el Parque General San Martín y respondió a un contexto que apelaba a modernas concepciones de museo, con influencia pedagógica norteamericana y una definida función social.

La sede actual, en Mayor Drumond, comenzó a construirse como vivienda en 1889 y culminó en 1892. Luego, Emiliano Guiñazú compró la propiedad de más de 120 hectáreas y convirtió la casona original de tipología rural en una residencial acorde a las utilizadas por la burguesía de la época.

Incorporó las actuales carpinterías y las columnas metálicas de la galería, decoró los muros interiores con diversos motivos y materiales, construyó con mosaicos venecianos la sala de la pileta interior y colocó la reja de cierre frontal.

Por su parte, Fernando Fader habita la casona entre 1907 y 1914, tras contraer matrimonio con Adela Guiñazú, hija de Emiliano; y durante su estadía pinta los murales que hoy se consolidan. Luego, en 1940, Narciza Araujo, viuda de Emiliano Guiñazú, dona la antigua casona a la provincia para que se convierta en museo.

El Museo Provincial de Bellas Artes “Emiliano Guiñazú” se crea el 15 de abril de 1945 y se inaugura en 1951, con el lineamiento museográfico del Profesor Julio Suárez Marzal, reconocido pintor y primer director, que llevó a cabo la remodelación de la casa original y su entorno.

Uno de sus mayores aportes es la creación del “museo jardín” con la incorporación del verde en los recorridos, mediante un trazado al estilo francés que incorpora salas de exposición al aire libre. Esta renovación aporta el concepto de museo-parque y de museo- didáctico.