Un anhelo nacional

"Las Malvinas son argentinas": el mendocino que desafió a la ONU con su estrategia pacífica

Jorge Mackern, con sólo 15 años, logró que su pedido fuera aprobado como documento oficial en 1965. La historia de su lucha con la pluma y la palabra.

Por Ciudadano.News

En 1965, Jorge Mackern, hoy vicepresidente del Partido Libertario de Mendoza, era sólo un adolescente con una visión clara: recuperar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas sin recurrir a la violencia. Con apenas 15 años, redactó una nota en la que proponía que la Asamblea de la ONU solicitara la soberanía argentina sobre las islas, pero permitiendo que los habitantes mantuvieran su nacionalidad inglesa o adoptaran la argentina, según su elección.

"Entonces digo que los habitantes fueran ingleses y las Islas Malvinas (las tierras) fuesen nuestras", expresaba el documento presentado por Mackern, quien, sin más recursos que su idealismo y la convicción de un adolescente patriota, logró que la ONU lo aprobara como petición oficial de la República Argentina en agosto de 1965.

"El chico de Malvinas": el eco de su petición

El gesto de Mackern no pasó desapercibido. La prensa de la época lo bautizó como "el chico de Malvinas", mientras que sus amigos cercanos lo llamaban cariñosamente "el Malvino". Su audaz estrategia generó un fuerte impacto mediático y un debate en la sociedad sobre cómo abordar el reclamo histórico de soberanía.

Nota Periodística

Fiel a sus ideales libertarios, Mackern nunca concibió la recuperación de las islas mediante una invasión. Su estrategia se basó en la diplomacia y la convicción de que los habitantes podían ser persuadidos para compartir el sentimiento patrio argentino. "Buscaba, con la pluma y la palabra, invitar a estas personas a compartir el sentimiento patrio que tenemos todos los argentinos y esa hermosa pasión por la celeste y blanca", señaló Mackern.

Un documento histórico que refuta el reclamo británico

Mackern, a pesar de su apellido de raíz inglesa, tiene profundas raíces argentinas por parte de su madre. Su linaje se remonta a los colonos que llegaron con Pedro del Castillo a Mendoza, y posee un documento único de 1783 en el que su tatarabuelo, Antonio Moyano, es designado con jurisdicción sobre las Islas Malvinas bajo dominio de la corona española.

Este documento refuerza la posición argentina y desmiente los alegatos británicos sobre un supuesto descubrimiento y ocupación temprana. "Es una prueba contundente de que las islas estaban bajo dominio español mucho antes de que el Reino Unido intentara legitimarse allí", afirmó Mackern.

El dolor de una guerra y el anhelo de una solución pacífica

En marzo de 2013, los habitantes de las islas, a las que los británicos llaman Falkland Islands, llevaron a cabo un referéndum en el que votaron por mantenerse como territorio británico de ultramar. Argentina no reconoce este resultado, argumentando que la población fue implantada y que el principio de autodeterminación no es aplicable.

Para Mackern, la recuperación de las islas debió ser pacífica. "Habiendo soñado con recuperar las islas con la pluma y la palabra, vi cómo una guerra pensada con el oscuro objetivo de devolverle el prestigio a un gobierno desgastado, llevó a nuestros jóvenes a un conflicto que no se podía ganar", lamentó. Con respeto y admiración por los héroes de Malvinas, Mackern sostiene que la guerra dejó heridas que, a más de cuatro décadas, siguen sin cicatrizar.

"Alguna vez se pudo declarar la soberanía nacional por medios pacíficos como el mío, pero alguien tomó la noble bandera del patriotismo y la utilizó en un conflicto que nos causó un dolor inmenso", concluyó Mackern.