El modus operandi era perfecto: con un revólver pudo reducir al responsable de un negocio del centro de Villa Gesell, y pudo huir con varias prendas deportivas como botín de guerra. Pero la felicidad le iba a durar muy poco.
Una denuncia de la víctima activó el operativo policial, y las cámaras de seguridad permitieron focalizar la búsqueda hacia la franja de playas cercanas al ejido urbano. El ladrón quedó cercado por los uniformados, y en un momento de desesperación tomó la peor de las decisiones: correr mar adentro.
La escapada no fue muy larga: el oleaje y la temperatura del agua, por debajo de los 13 grados centígrados, obligó al ladrón a cambiar de parecer y entregarse a las autoridades.
En la arena húmeda podían verse sus huellas, y tras ellas se fueron los efectivos. No fue complicado reconstruir el recorrido del delincuente, y llegar hasta los elementos que había descartado cuando supo que lo estaban persiguiendo.
Los uniformados secuestraron la indumentaria sustraída, y también una pistola que había utilizado para amenazar al comerciante durante el asalto.
El hecho había ocurrido al mediodía del lunes 3 de junio, en un local de Paseo 105, a la altura de la intersección con la Avenida 3, de Villa Gesell.
La víctima del robo confirmó que el sujeto había mostrado un arma de fuego, y luego exigió dinero. Para apurar el 'trámite', tomó ropa que estaba en exhibición y la guardó en una mochila.
Un par de minutos después llegaba la denuncia al Centro de Monitoreo, de la Secretaría de Seguridad municipal. Allí se cotejaron cámaras de la vía pública, y se pudo ver al ladrón, en pleno escape, rumbo a la costa.
Los patrulleros avanzaron sobre la arena, y los oficiales dieron la voz de alto al delincuente. Lejos de entregarse, giró y emprendió carrera aguas adentro. Así llegó hasta que el agua le dio a la altura del pecho, ya entonces castigado por un oleaje intenso y un frío que lo obligó a ceder.