A los 17 años, la vocación se manifiesta como una búsqueda de identidad y futuro, donde los adolescentes comienzan a explorar sus intereses, habilidades y sueños para tomar decisiones sobre su camino profesional y personal. Es una etapa crucial para el autoconocimiento y la reflexión sobre qué tipo de vida quieren construir.
Aspectos clave de la vocación a los 17 años
Búsqueda de identidad:
Los adolescentes están más conscientes de sí mismos y de sus cambios corporales, y empiezan a definir su lugar en el mundo.
Interés por el futuro:
Se preocupan por su futuro educativo y profesional, considerando opciones y posibilidades.
Reflexión y toma de decisiones:
Es importante que puedan reflexionar sobre sus intereses, habilidades y valores para tomar decisiones vocacionales informadas.
Apoyo familiar y profesional:
Los padres, familiares y orientadores vocacionales pueden desempeñar un papel importante al brindar apoyo, información y acompañamiento en este proceso.
Proceso continuo:
La vocación no es algo estático, sino un proceso continuo que puede evolucionar a lo largo de la vida.
El desafío de encontrar la vocación a los 17
Romina Halbwirth, psicóloga clínica, especializada en orientación vocacional, indicó en el programa El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Ciudadano News 91.7 y Ciudadano News Streaming): "Es difícil a los 17 y 18 años no saber qué estudiar y no saber qué proyecto de vida hacer a fututo".
"Los chicos en esta etapa se empiezan a plantearse por qué cuando el colegio termina y empiezan a preguntarte y qué vas a hacer de tu vida, ahí empieza una pregunta que antes nunca se hicieron. Entonces, ahí se confunde muchas veces qué vas a hacer después de que salgas del colegio, qué quiero seguir estudiando", consideró.
Y añadió: "Cuando en realidad, la carrera, el oficio, la capacitación es un instrumento para llegar a un proyecto de vida, a qué tipo de vida quiero llegar, a qué me quiero dedicar, cuál es mi postura, mi misión. Son todas preguntas que un chico de 17 años no se hizo antes".
"Por eso, los espacios de orientación vocacional son un lugar necesario. Hay muchos lugares gratuitos, en los hospitales. Lugares privados, en los hospitales, en los colegios, no siempre se hace, no siempre con la calidad que a mí me gustaría. Si se empieza a necesitar este espacio para poder explorar y cubrirse y conocerse y poder elegir desde la información, uno no puede elegir lo que no conoce", manifestó.
Destacó que, "esto de ver carreras está bien, pero no todos los chicos quieren verlas. Aparte cuando no sabes qué querés, quién sos o cuáles son tus debilidades, por más que te ofrezcan las 500 carreras del sistema educativo, uno no sabe para dónde correr. Ahí lo importante es darse un tiempo y espacio con dispositivos acertados".
"Las ferias académicas están muy bien, pero no es lo único. El llamado es esa conjunción entre lo que te entusiasma, o qué te gusta, lo que te motoriza, sumado con eso a lo que vos sos hábil y te sale bien. Esas dos cosas juntas y capacitándote con los elementos educativos que te falta, con las tecnicaturas, doctorados y demás, hacen que vos puedas tener tu misión de vida", marcó.
Agregó: "Porque vos estudiante vas a ser cinco o siete años más y después vas a ser profesional, un oficio que te va a llevar toda la vida. Ahí es donde se hacen necesario las capacitaciones vocacionales que no son lo que antes era leer, mirar los programas de estudio".
"Se hace importante ver esto. Cuáles son tus habilidades, tus fortalezas, tus inteligencias múltiples. Aquello que te gusta, que te sale bien. Pero que necesitas capacitarte porque precisas un título habilitante para ir a ejercer esa profesión o necesitas estas habilidades y las técnicas para desarrollar este oficio", explicó.
Recordó que, "cuando nosotros éramos adolescentes, no teníamos todas las respuestas. Acompañemos eso, son semillas. Pensemos que nuestros chicos y jóvenes hoy son semillas. No pisemos el brote, todavía no sabemos si va a ser el árbol más grande de la casa o el arbusto o qué quiere desarrollar. Hoy un chico de 17 años puede decir, me gusta esto, de qué va a trabar, como vas a trabajar, de que te vas a mantener".
"Vas a trabajar Freelancer o en relación de dependencia y en este país o no. Son un montón de preguntas que no sabemos. El mundo está cambiando. Hoy ninguno de nosotros de 50 años ejerce la misma profesión que a los 20 o 30. Porque no es la misma la carrera, va evolucionando y uno se va adaptando a esa evolución", apuntó.
Y reflexionó: "Entonces, lo que tenemos hoy es el punto de partida. Que un chico de 17 o 18 años puede encarar una carrera, esta actividad, quiere perfeccionarse, adquirir nuevas técnicas. Y va a ir desarrollándose. Por eso no es desde afuera que elegimos. Es desde adentro, como desde mi estilo. Con la oferta de mercado yo tengo esta alternativa de hacerlo".
"No hay dos médicos iguales, no hay dos licenciados en marketing iguales, no hay dos ingenieros civiles iguales, cada uno se especializa en una cosa. Encontró su impronta en otra, eso es lo interesante, descubrir lo distintivo tuyo", aconsejó.
Anticipó que, "habrá tropiezos y momentos difíciles y por eso es importante sostener la profesión de uno. Desde uno mismo o con propósito porque no siempre va a ser fácil. Porque un trabajo o un oficio a diferencia de un hobby requiere constancia, responsabilidad. Cuánta cuota de obligatoriedad tendrá aunque disfruto de lo que hago. Pero tengo momentos de obligatoriedad, de rutinas".
"Entonces, todo eso lo tenemos que ir acompañando con momentos de mesetas, picos bajos y la realidad es que a priori o con anticipación nadie puede saber quién será millonario o no. lo que sí te puede garantizar. Tengo 25 años de experiencia, es que vas a vivir bien, vas a tener las necesidades básicas cubiertas. Será tu sostén ese trabajo, no solo por el ingreso. Si no, además, lo sostenés desde que a mí me gusta esto", destacó.
Señaló que, "hay universidades que uno puede empezar a fin de año y solo arrancan con el ciclo lectivo. Si se tomó el semestre sabático hay veces que en este segundo semestre del año no va a poder incorporarse al sistema educativo. Depende de lo que le guste. Está bueno que le preguntes qué le gusta, qué no le gusta, qué le entusiasma, cuáles son las habilidades".
"Y después, tareas extraescolares. Quizás no va la persona a la universidad, pero sí hace un deporte. Ahí está plasmando la constancia, la responsabilidad, la obligatoriedad. Si la persona está tirada en la casa, cada caso es puntual, y mira todo el día la televisión, podés decir, a mí me preocupa tu estado. Tengo miedo que te oxides", enfatizó.
Reconoció que, "uno como papá tiene que incentivarlo este semestre y en qué carrera u opción querés empezar para hacer tal cosa. Por ahí, podemos buscar una actividad corta, no necesariamente con fines lucrativos. Pero sí con fines de estar ocupados y también hay que preguntarnos como padres por qué le permitimos el semestre sabático y poder ser concretos y francos".
"Y decirles que tenemos miedo a que no haga nada. La otra persona también puede decir que nos sabe qué quiere. Ahí podés decirle de ir a una orientación vocacional. Yo a los chicos la primera pregunta que les hago es qué hacen en su tiempo libre, y qué cosas consumen".
Y concluyó: "Hoy todos están en redes, pero no todos miran lo mismo. Entonces, de las redes que miras, qué te llama la atención. Hay que empezar a conectar con intereses paralelos que pueden tener que ver con esto de la vocación o el llamado".