Esther Sánchez, la rectora de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), reveló en una entrevista el escenario crítico que enfrentan las casas de estudio. Más allá del debate público, la principal amenaza no es el cierre, sino una muerte silenciosa causada por la falta de fondos para su funcionamiento básico.
Esther Sánchez: "Las universidades pueden morir por inanición"
En una charla exclusiva con el programa Sin Verso, la rectora de la UNCuyo desmintió categóricamente que las universidades se nieguen a ser auditadas y abordó temas sensibles como los bajos salarios docentes y los desafíos de la educación pública.
La falsa acusación sobre las auditorías
Ante la insistente acusación del Gobierno, la rectora fue contundente: "Es totalmente falso" que las universidades se nieguen a ser auditadas. En el caso de la UNCuyo, existe un plan de auditoría interna permanente que garantiza la transparencia de la gestión. Además, explicó que la Auditoría General de la Nación (AGN) es el organismo constitucional encargado de estas revisiones, pero su cuerpo de auditores aún no ha sido integrado por el Congreso, lo que ha demorado los controles externos.
Los salarios de indigencia y la fuga de docentes
Sánchez expuso que, a pesar de los esfuerzos por mantener la calidad académica, el verdadero problema reside en los salarios de sus docentes. "Estamos muy, muy mal", afirmó, y puso como ejemplo que un jefe de trabajos prácticos de la UNCuyo con dedicación simple tiene un sueldo básico de $231.000. Este escenario genera una preocupación latente: la pérdida de profesionales y la consecuente degradación de la calidad educativa.
El riesgo real de la universidad pública
Frente a la declaración del presidente Javier Milei que afirma que "nunca se cerrarán las universidades", la rectora de la UNCuyo planteó una advertencia mucho más cruda. "No se cierran las universidades, pero pueden morir por inanición", sentenció. La falta de fondos no solo afecta los sueldos, sino también el mantenimiento y los costos de funcionamiento esenciales, poniendo en riesgo la continuidad misma de las instituciones.
La UNCuyo no se queda de brazos cruzados. La rectora detalló un plan de acción proactivo que incluye el sinceramiento curricular, la creación de títulos intermedios para responder a las demandas del mercado laboral y la capacitación docente para el uso de la inteligencia artificial. Incluso en la investigación, ante la ausencia de financiamiento estatal, han logrado conseguir fondos de fundaciones del exterior.
La entrevista que ofreció la rectora de la UNCuyo a ciudadano.news dejó en claro que la lucha de la universidad pública no es política, sino por su supervivencia, garantizando no solo una educación de calidad, sino también la vocación de servicio y la investigación que tanto necesita la región.


