Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, dialogó con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano.news y Twitch), de como se viene la proyección de la pobreza en la Argentina y lo que se necesita para empezar a revertirla.
-¿Bajó la pobreza en la Argentina?
"Muy posiblemente con el indicador que se presenta hoy va a bajar, pero hay que tener muy en cuenta por lo menos tres cosas. Una que estábamos comparándolo con un valor muy elevado. Siempre hablábamos del impacto que tuvo la devaluación de diciembre de 2023 de casi el 120 %. Recordemos que en ese momento el índice de precios al consumidor fue del 25%. En enero de 2024, un 20. Estos dos sumados, aplicados uno sobre el otro, es una pérdida de la capacidad de compra de los ingresos de la familia de un 50 %, en dos meses".
"Eso es lo que hizo que, estimativamente, el nivel de pobreza en la población estaba en el orden del 55 % en enero del 2024. Ahora esto va a bajar, puede ser inferior al 40 % de la población, pero es un valor muy elevado para un país como la Argentina".
"Segundo: es una cuestión que ya viene de mucho tiempo, muy marcada, que se acelera en algunos momentos, después mejora un poco, después vuelve a empeorar, vuelve a mejorar, pero todo esto es un problema estructural. Es decir, no depende de una coyuntura, no de un solo factor, sino que tenemos el entramado social y productivo que está generando niveles de pobreza muy elevados. En los últimos 20 años, uno toma del 2001 en adelante, nunca bajó de un 25%. Nunca bajó que uno de cada cuatro personas que vivían en Argentina estaban en una situación de pobreza, a pesar de que teníamos un auge económico hasta los años 2008-2009".
"Un agravante es que hay un 25 % de la población que es un núcleo duro de la pobreza que ya es una segunda y hasta tercera generación en esa situación, con privaciones no solo de dinero, sino también en la parte edilicia, indicado en esa pobreza multidimensional que no solo toma el ingreso, sino una serie de indicadores como es la calidad de la vivienda, los servicios, donde muchos no tienen lo básico que es la conexión a la cloaca y a la red de agua; la cuestión educativa para los niños, adolescentes y los jóvenes, que después se les complica entrar en un mercado de trabajo. Por otro lado, como va a afectar directamente el acceso a la salud".
"Después, una tercera cuestión y que afecta mucho a los sectores medios es cómo cambió la composición del gasto que hay que dedicarle e insume un mayor porcentaje de los ingresos el pago de los servicios, de los impuestos, del pago de un colegio para los chicos, si lo mandan a la escuela privada, si se tiene que pagar una prepaga".
"Este es un escenario general y que se viene por varias décadas complejo, independientemente de un valor que puede ser positivo como es la baja de este indicador de la pobreza reciente", indicó Donza.
-¿Cómo podríamos diseñar una política de Estado para reducir la pobreza?
"Argentina tiene un sistema muy desarrollado de ayuda a las familias más necesitadas. La Asignación Universal por Hijo, que es un sistema compensatorio que está desde el año 2009, reconoce que el mercado de trabajo hacía décadas que no era un suficiente distribuidor de recursos en la población, como lo era hasta la década del 70, medianamente hasta la década del 80. Entonces, tuvieron más peso lo que son las transferencias del Estado, las ayudas del Estado. al mismo tiempo en paralelo, con otro formato, algunas políticas de empleo que ayudan también a tener un recurso o un nivel mínimo de organización para poder trabajar algunas personas".
"Aunque vemos que no basta con las transferencias del Estado. Si uno hace el ejercicio de sacar el efecto de estas transferencias, vemos que están amortiguando en más o menos 5 puntos porcentuales los niveles de pobreza y si son más eficientes para amortiguar el nivel de indigencia. Si en los valores de 9, el 8 % que puede estar ahora, irían al 16 por ciento. Es decir, con las ayudas y las transferencias del Estado no alcanzan, son necesarias que continúen porque si no la situación sería más grave, pero no alcanza".
"Para que mejore realmente la situación se debe mejorar el mercado del trabajo, pero para que mejore el acceso al trabajo tiene que mejorar la estructura productiva. Es lo que no logramos y no han logrado los diferentes gobiernos. Ninguno pudo encarrilar al país, en una dinámica que sea de crecimiento y de desarrollo de todas las fuerzas productivas. Necesitamos que haya acuerdos nacionales de política de estado, pero que no sea solamente del sistema político, sino que, además, tienen que estar involucrados los agentes de la producción y del trabajo; analizando cuáles son las verdades potencialidades que tenemos, teniendo muy en cuenta también las economías regionales, las cuales muchas veces son olvidadas o que dependen de un tipo de cambio o de una producción clave, como puede ser la minería o los yacimientos petrolíferos. En definitiva, es consensuar políticas de Estado que apunten a la producción y al trabajo y que sean sostenidas en el tiempo, bien diseñadas, consensuadas entre todos los actores, para poder despegar como país. Necesitamos aumentar la cantidad de riqueza que generan los argentinos y que repercuta también en el trabajo".
-El ingreso para no ser pobre y no estar en situación de indigencia
"Deberíamos estar en valores cercanos a los dos millones mensuales para no ser pobres en una familia tipo y un poco menos de un millón para no ser indigentes, también en una familia tipo. Esto es, tanto, lo que nosotros hacemos en nuestro salto por la encuesta como cuando lo realiza el INDEC, es con una canasta básica total y una canasta básica alimentaria de consumos, que está estipulada con algunos ítems típicos del nivel socioeconómico donde impactarían los niveles de pobreza. Eso es algo bastante consensuado, independientemente de que puede necesitar algún ajuste para que sean representativos de la estructura de gasto real de los sectores medios".
-La proyección a futuro de la pobreza
"Las ayudas del Estado ya hace bastante tiempo que están como agotadas, independientemente de que el gobierno actual hasta las aumentó por encima de los índices inflacionarios. En este corto plazo, parecería que no es algo que vaya a ser demasiado factible la mejoría. Lo que notamos es que las mejoras que pueden venir de la macroeconomía argentina, de la evolución de una producción más favorable; pueden ser de Vaca Muerta, de la explotación del petróleo tradicional, de los yacimientos de litio, de alguna mejora que pueda haber en la zona agrícola de la pampa húmeda, la cantidad de producción o el precio internacional".
"Si se hacen las cosas bien en la Argentina, desarrollando políticas de estado y que eso también apunte a beneficiar las inversiones internacionales y a las inversiones nacionales, porque hay que recordar siempre que, más allá de los capitales extranjeros que no vienen, están los capitales nuestros que muchas veces están dormidos en cajas de seguridad, no están en el banco o están afuera del país, porque no podemos construir la confianza suficiente como país, pero si hacemos las cosas bien puede ser que ha mediado o a largo plazo veamos los cambios que necesitamos respecto a la pobreza", culminó Eduardo Donza.
Producción Periodística: Daniel Gallardo, Enrique Villalobo y Ulises Addamo.