Mendoza esconde un tesoro natural que sorprende a quienes lo descubren. Bajo la Cordillera de los Andes, La Payunia se encuentra una región volcánica caracterizada por cientos de conos y un "desierto negro" fruto de la actividad volcánica que ha moldeado el paisaje durante siglos.
La Payunia está alejada de la ruta turística tradicional de bodegas y viñedos, es un refugio de gran valor geológico y arqueológico en el corazón de la región cuyana. Con más de 600 mil hectáreas dedicadas a la conservación de sus paisajes y restos únicos, este sitio deslumbra a ecoturistas, aventureros y fotógrafos.
La Payunia.
Cómo llegar a La Payunia
La reserva se ubica al sur de Mendoza, dentro del Departamento de Malargüe, a solo 90 kilómetros de la ciudad cabecera. A casi 600 kilómetros de la ciudad de Mendoza, esta joya arqueológica de más de 600 mil hectáreas fue declarada área protegida con el fin de conservar un invaluable patrimonio geológico, arqueológico y biológico.
El acceso a esta maravilla natural requiere una planificación previa, ya que el recorrido puede generar complicaciones. La mejor opción es salir desde Malargüe, tomando la Ruta Nacional 40 durante unos 150 kilómetros. Debido a que el tramo final es un camino de ripio, es fundamental contar con un vehículo 4x4 o unirse a una excursión guiada, que ofrezca experiencia en el terreno.
El principal atractivo de La Payunia se puede apreciar en su impresionante paisaje volcánico, integrados por más de 800 conos, lo que la convierte en una de las áreas de mayor densidad ígnea del mundo. Sus amplios campos de roca fundida y fragmentos dispersos forman un "desierto negro" deslumbrante.
Este espacio se presenta como un laboratorio natural para quienes se interesan por la evolución geológica y los procesos volcánicos. En su territorio se destaca el Payún Matrú, el volcán más importante de la región, cuyo cráter contiene una laguna semipermanente, vestigio de una explosión que modificó para siempre el paisaje.
Otro de sus puntos fascinantes es el Payún Liso, una formación de casi 3.780 metros que, dependiendo de la época del año, puede ofrecer una capa de hielo o una tranquila laguna en su interior. Esta variabilidad climática brinda una experiencia visual única, ideal para los amantes de la fotografía.
La visita se completa con diversas actividades de ecoturismo, como recorridos a pie por senderos poco transitados o cabalgatas que permiten disfrutar de vistas panorámicas infinitas. Además, los safaris fotográficos y las travesías en vehículos 4x4 permiten adentrarse en el corazón de este increíble terreno.