El Interactivo

La nueva soledad: por qué cuesta tanto sostener la amistad en la era digital

¿Es la amistad un valor en extinción o simplemente se está transformando? Cómo la tecnología, la inmediatez y el ritmo actual están moldeando nuestras relaciones.

Por Fernando García

Pantallas, IA y vínculos líquidos: qué pasa con la amistad en el mundo moderno. — -

En una era marcada por pantallas, chats simultáneos y vínculos mediatos, la amistad parece atravesar una transformación profunda. ¿Está en crisis la forma de vincularnos? ¿Qué lugar ocupan hoy la presencia, el tiempo compartido y el compromiso emocional en nuestras relaciones?

La psicóloga Anabella Serventi compartió en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), su mirada sobre el estado actual de los lazos afectivos, con especial énfasis en la amistad. Lejos de caer en una mirada nostálgica o alarmista, propone una lectura crítica que ayuda a entender cómo estamos construyendo —o perdiendo— nuestras conexiones más importantes.

El problema no es la amistad, sino el tiempo y los valores para sostenerla

"Diría que la amistad como valor y como práctica social no está en crisis. ¿A quién no le gusta tener amigos o disfrutar de su compañía? Lo que sí está en crisis es la capacidad de generarlas y sostenerlas", señala Serventi. Según la especialista, el problema radica en que hoy la amistad se convierte en un estímulo más que compite con múltiples demandas cotidianas.

"Los vínculos requieren tiempo, confrontación, presencia y desafío. Pero hoy esos espacios tienden a degradarse frente a un estilo de vida acelerado y con muchas ocupaciones simultáneas", explica.

Amistades en pausa: entre el multitasking y la desconexión presencial

La psicóloga observa que las generaciones adultas viven con agendas saturadas: múltiples trabajos, estudio, crianza de hijos y otros compromisos limitan el espacio mental y físico para sostener amistades.

Además, subraya el efecto de la pandemia sobre las nuevas generaciones: "Los chicos estaban en plena etapa de socialización y se vieron obligados a vivirla desde la virtualidad. Muchos vínculos se iniciaron o se sostienen solo en línea, sin experiencias compartidas reales".

Esto genera una paradoja cada vez más común: estar con amigos y, al mismo tiempo, hablando por chat con otros que no están presentes. "Así vamos desplazándonos del aquí y ahora, y perdemos la conexión emocional real, la lectura del lenguaje corporal, la atmósfera de un encuentro cara a cara", describe Serventi.

IA, vínculos complacientes y habilidades emocionales en retroceso

Uno de los fenómenos que más inquieta a Serventi es el avance de los vínculos con bots de inteligencia artificial en detrimento de las relaciones humanas. ¿Por qué nos atraen tanto? "Porque el humano no es complaciente. Si tiene que confrontarte, o no está disponible en ese momento, lo hará. En cambio, el bot siempre responde, siempre está".

Esta disponibilidad 24/7 se vuelve adictiva y refuerza una cultura de la recompensa inmediata, donde se pierden habilidades clave para la vida en sociedad: tolerancia a la espera, negociación emocional, frustración y empatía.

"La comunicación cambió. Hoy muchas personas no saben cómo hacer amigos, ni dónde buscarlos. Hay una sensación de soledad enorme que genera mucha vergüenza. Parece básico decir 'no sé hacer amigos', pero no lo es", afirma Serventi.

Estrategias concretas para volver a conectar

Ante esta crisis silenciosa, la psicóloga propone estrategias simples pero eficaces para reconstruir la red afectiva:

  • Participar en cursos, talleres o actividades culturales para generar espacios comunes.
  • Recuperar la frecuencia: "Si un grupo de amigos se está desconectando, pongan una fecha fija. Si van dos, van dos. Si van diez, mejor. Pero no lo posterguen buscando coincidir todos".
  • Preguntarse: ¿Quién es tu "triage de emergencia"?. Es decir, ¿a quién llamarías ante una urgencia emocional? Si no hay una respuesta clara, tal vez sea hora de revisar tus vínculos.

El desafío: que el tiempo libre lo usemos para ser mejores

"El problema no es la tecnología, sino qué hacemos con el tiempo que nos promete liberar", plantea Serventi. Y concluye: "El desafío no es que las máquinas se hagan mejores, sino que nosotros, como humanos, aprovechemos ese tiempo libre para crecer, encontrarnos y vincularnos de verdad. Pero hoy lo estamos usando para scrollear sin sentido y sin ninguna indagación personal".

En tiempos donde la hiperconexión convive con la soledad, revisar nuestras prácticas vinculares es urgente. Volver a la amistad como compromiso, como presencia, como encuentro real —aunque sea cada tanto— puede ser el primer paso para recuperar una parte esencial de nuestra humanidad.