¿La inteligencia artificial gasta litros de agua? Verdades y mitos
Un especialista analiza los verdaderos impactos ambientales de la inteligencia artificial. Entre preocupaciones legítimas y titulares exagerados, lo que sí está en juego.
A medida que la inteligencia artificial (IA) avanza y se populariza, surgen nuevas preguntas sobre su impacto ambiental. ¿Qué tan sostenible es el uso de herramientas como ChatGPT o los generadores de imágenes? ¿Cuánta agua y energía requiere cada proceso?
Nicolás Pstyga, especialista en tecnología e innovación para gobiernos, analizó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), el detrás de escena de una industria que crece a ritmo acelerado y aún no define los límites de su expansión.
¿Cuánta agua se necesita para generar imágenes con IA?
En las últimas semanas, se viralizaron titulares que alertaban sobre el uso de hasta 17 litros de agua por cada cinco imágenes generadas con IA. Sin embargo, Pstyga aclaró que esta cifra —proveniente de un informe académico de una universidad de California— debe interpretarse con cautela.
"Hay una parte real y otra inflada para captar la atención en redes sociales. La pérdida de agua por refrigeración en data centers es mínima. Se utiliza, sí, pero en muchos casos se reutiliza. Comparado con otras industrias, el impacto hídrico es muy bajo", explicó.
El especialista se refierió a los data centers, enormes centros de procesamiento donde funcionan los sistemas de IA. Estos requieren sistemas de refrigeración para mantener su temperatura operativa, y en algunos casos, utilizan agua.
Sin embargo, esta no se desperdicia, sino que forma parte de un sistema cerrado con pérdidas marginales por evaporación.
El consumo energético: el verdadero desafío ambiental
Más allá del debate sobre el uso del agua, Pstyga advierte que la principal preocupación debería centrarse en el consumo energético. "Un solo centro de datos puede consumir la misma cantidad de electricidad que 180 hogares en Estados Unidos durante un año. Esto es lo que realmente pone en jaque la sostenibilidad del modelo", afirmó.
Empresas como Microsoft ya están tomando cartas en el asunto, invirtiendo en infraestructura que utilice electricidad proveniente de fuentes renovables. "La IA escala rápido, y eso es parte del problema. La demanda crece más rápido que la capacidad energética sostenible disponible", destacó.
Además del consumo eléctrico directo, el especialista señala que el proceso de enfriar los data centers también requiere grandes cantidades de energía. "Cuando entrás a uno de estos lugares, tenés que abrigarte: están tan fríos como una heladera industrial. Esa refrigeración no es gratis: demanda mucha energía".
¿Puede Argentina convertirse en un polo de inteligencia artificial?
Con el crecimiento global de la IA, algunos países buscan posicionarse como polos tecnológicos. En ese contexto, Argentina aparece como un posible destino para nuevos data centers, especialmente en el sur del país, donde el clima frío podría reducir el costo energético de refrigeración.
"El clima ayuda, pero no es el único factor. También se evalúa la conectividad, la estabilidad política y económica, la disponibilidad energética y la infraestructura legal", aclaró Pstyga. "Una ubicación con buen clima, pero sin red eléctrica estable o conexión global, no es viable para alojar grandes centros de datos".
¿La IA pone en riesgo puestos de trabajo o al planeta?
Pstyga planteó que el verdadero problema no es la tecnología, sino la velocidad a la que se expande. "Lo mismo pasa con la discusión sobre la pérdida de empleos: no es la IA en sí, sino la falta de tiempo para adaptarnos. Con el consumo energético ocurre igual. Las compañías están sobrevendidas, la demanda supera su capacidad y eso genera urgencias que afectan la planificación sostenible".
Incluso los foros internacionales reflejan este cambio de paradigma. "Antes los líderes del mundo se reunían para hablar del cambio climático. Hoy, el eje es la inteligencia artificial", remató.