"Yo hablo de Maradona, mi SUPERHÉROE": el sobrino del D10S lo recordó con emoción en su cumpleaños
Diego López Maradona habló desde el corazón sobre el "tío" detrás del ídolo: los gestos que nadie conocía, su último fin de año juntos y una frase que aún lo estremece.
Cada 30 de octubre, la memoria de Diego Armando Maradona se enciende como una llama que el tiempo no apaga. Este aniversario no pasó desapercibido y su sobrino Diego López Maradona en diálogo con el programa Sin Verso lo recordó no solo como una leyenda, sino como lo que fue para él: "mi tío, mi amigo, mi superhéroe".
"Todos los 30 de octubre son especiales, pero este quizás es un poquito más", dijo visiblemente emocionado. "Son además cinco años sin él, cinco años que mi tío no está con nosotros por culpa de gente de malvivir, gente que hoy disfruta de su dinero. Nos duele a todos".
Diego López es el primer sobrino de la familia Maradona. Hijo de la hermana mayor de Diego, creció en una casa humilde, con ocho hermanos y paredes delgadas donde la familia se multiplicaba en risas y sueños. Entre esas paredes nació su primer recuerdo: "Un día me levanto y le digo: 'Buenos días, Diego'. Y él me contesta: 'Yo no soy Diego, soy tu tío'. Al día siguiente le dije: 'Buenos días, tío'. Ese fue el mejor regalo que le pude haber dado", contó entre sonrisas.
Esa conexión temprana se transformó en un lazo inquebrantable. "Tuvimos una relación muy cercana; nos visitábamos, hablábamos, estábamos pendientes uno del otro", recordó. Pero detrás del ícono mundial, López describe a un hombre con una enorme capacidad de amor y entrega silenciosa.
"Tuve leucemia y él pagó todo mi tratamiento, que era carísimo. Nunca quiso que se supiera. Diego tenía el corazón más grande que la cabeza. Me salvó la vida, literalmente", confesó.
Los gestos del 10, dice López, fueron siempre desinteresados. "Cuando me curé, él ya estaba en la Selección y viajé a Escocia para agradecerle. Fui el único de la familia que pagó un pasaje para estar con él. Le quise devolver lo que gastó en mí y me dijo: 'No tenés nada que pagar. Cualquier tío que tenga la posibilidad hace eso por un sobrino'".
Las conversaciones entre ambos eran constantes, especialmente en fechas familiares. "Cada Navidad o Año Nuevo hablábamos después de las 12. Llorábamos, nos reíamos... En 2019 me llamó y me dijo: 'Vení a pasar fin de año conmigo, puede ser el último'. Y así fue. Él sabía que se iba a morir. Tenía una sabiduría especial", relató.
Esa noche, el Diez lo miró a los ojos y le soltó una frase que López lleva grabada en la piel: "Papi, ¿ves todos los que están acá? El único que me quiere sos vos. Cuando yo me muera, todos estos se van a matar por mi plata".
Entre la leyenda y la herencia
Para su sobrino, Maradona sigue siendo el argentino que prometió y cumplió. "Fue el único que dijo que iba a traer la Copa y la trajo. El pueblo argentino está agradecido. Quizá los jóvenes, ahora con Messi y su marketing, quieran opacar la imagen de Diego, pero no podrán hacerlo. San Martín sigue en los libros, y con Diego pasará lo mismo", aseguró y agregó: "Por más que quieran opacarlo o que la AFA quiera resaltar otra imagen para eclipsar a Diego, no lo lograrán, porque su historia no se puede borrar".
Los cumpleaños del Diez eran otra historia: fiestas cargadas de risas, música y una energía única. "Era muy alegre, le gustaba ser el centro de atención y cantar. Como yo también canto, nos peleábamos por el micrófono. Festejar con Diego era como ver un partido de fútbol con él: una experiencia irrepetible", contó.
Y agregó una imagen que pinta de cuerpo entero al ídolo: "Veía un partido y te decía cómo iba a salir, quién hacía el gol, por dónde venía la jugada. Por eso cuando dicen 'Maradona no sabía de fútbol', me da risa. ¿Cómo no iba a saber el mejor del mundo?"
El legado del hombre
Más allá del mito, López rescata el valor humano de su tío. "Muchos hablan sin saber, pero había que estar en sus zapatos. Estuvo siete años encerrado en un apartamento en Italia porque cada vez que salía se rompía todo Nápoles. Luchó siempre contra los poderosos y por el jugador. Fue amigo de sus amigos. Vivió poco, pero los 60 años que tuvo equivalen a 100 de cualquier otro", reflexionó.
En su voz se mezclan la nostalgia y la gratitud. Porque detrás del astro que deslumbró al mundo, Diego López Maradona vio a un hombre con grandeza genuina, imperfecta y luminosa.