No es solo ansiedad

La ciencia revela por qué el estrés nos lleva a comer harinas y azúcar

Estudios realizados en Estados Unidos revelaron los motivos por los que solemos darnos 'permitidos' para calmar ansiedades.

Por Ciudadano.News

La ciencia explicó por qué comemos harinas cuando estamos estresados. — Gentileza

La relación entre cómo nos sentimos y qué comemos va mas allá de lo cultural ya que existen raíces biológicas. Según una investigación del American Journal of Clinical Nutrition y estudios del Instituto Nacional de Salud de EE.UU. revelan que existe una conexión entre el estrés con el deseo de consumir carbohidratos.

Por esta razón es que ante cualquier situación estresante el organismo empieza a liberar una hormona llamada cortisol y que funciona como un mecanismo de defensa para enfrentar amenazas. Sin embargo, esa misma hormona estimula el apetito, especialmente por aquellos de digestión rápida como dulces, pan o galletas. Ante esto, no es raro que muchos recurran a estos "premios" tras una jornada agotadora o una situación conflictiva. 

La explicación de la ciencia al respecto

La explicación está en el cerebro: los carbohidratos activan el sistema de recompensa neuronal y estimulan la liberación de dopamina, el neurotransmisor vinculado al placer. Así se forma un círculo difícil de romper, en el que el organismo sigue buscando aquello que, aunque de forma momentánea, le genera consuelo.

Según especialistas en nutrición y salud mental, el camino no pasa por las prohibiciones estrictas ni por la culpa, sino por aprender a reconocer las señales del cuerpo y gestionarlas de forma consciente. 

Claves para manejar los impulsos sin caer en la culpa

  • Priorizar alimentos ricos en proteínas y grasas saludables, que brindan mayor saciedad y estabilidad energética.
  • Dormir bien: la falta de descanso desregula el apetito y aumenta la ansiedad por comer.
  • Incorporar rutinas de manejo del estrés, como caminatas, meditación o ejercicios de respiración.
  • Planificar las comidas y contar con snacks saludables a mano, como frutas, yogur o frutos secos.
  • Evitar saltear comidas: el hambre acumulada intensifica los antojos.