El mate es más que una bebida, es ritual, es compañía, es identidad. Y ahora, también es formación académica. La creación de la Escuela Argentina de Yerba Mate, la primera institución dedicada exclusivamente a la enseñanza formal sobre esta infusión, marca un hito en la historia cultural y productiva del país.
Con más de 400 marcas activas y más de 2.200 registradas en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), el universo de la yerba mate ha entrado en una etapa de sofisticación similar a la que atravesó el vino en décadas pasadas. Hoy, los consumidores no solo buscan sabor: quieren conocer orígenes, procesos, mezclas, y estilos de consumo. Frente a esta evolución, el mate demanda una formación especializada que permita acompañar su expansión nacional e internacional.
La Escuela Argentina de Yerba Mate surge para dar respuesta a esa necesidad. Fundada por Liliana Venerucci y Diego Morlachetti, reconocidos educadores en el mundo de las infusiones y creadores de la Escuela Argentina de Té, la institución busca combinar el legado centenario del mate con una mirada innovadora y global.
"Nuestros alumnos inscriptos pertenecen a diferentes ámbitos. Algunos están en la industria y en la comercialización de la yerba mate; otros quieren conocer más sobre el proceso de yerbas compuestas y otros son emprendedores que desean adquirir herramientas para dar un paso más en su negocio", explica Venerucci, quien dirige las Diplomaturas Universitarias en Yerba Mate.
Las formaciones, certificadas por la Universidad Abierta Interamericana (UAI), incluyen tres diplomaturas: Sommelier de Yerba Mate, Yerba Mate Blender y Marketing de Yerba Mate. Cada una de ellas propone un abordaje integral, desde el análisis sensorial y las combinaciones de ingredientes, hasta el desarrollo de estrategias de comunicación y marca.
Pero no todo está orientado al ámbito profesional. La escuela también ofrece cursos cortos, online y asincrónicos, pensados para curiosos y fanáticos del mate que quieran ampliar sus conocimientos. "Buscamos que las personas puedan distinguir los distintos terruños, saber cómo está compuesta la yerba que consumen: cuánto palo, polvo u hoja tiene, cómo fue estacionada, qué sabor aporta. Eso también es parte de una experiencia cultural", detalla Venerucci.
Diplomatura en sommelier
La propuesta educativa no solo mira hacia adentro. Con proyección internacional, sus fundadores ya han llevado capacitaciones a países como México, Estados Unidos, China, India, Sri Lanka y Taiwán, posicionando al mate como una infusión con potencial global.
Uno de los programas más destacados, la Diplomatura Universitaria en Sommelier de Yerba Mate, fue declarada de Interés Provincial por la Cámara de Diputados de Misiones, cuna de la producción yerbatera en el país. Y no es casual: la escuela se propone ser parte activa en la profesionalización de toda la cadena, desde los productores hasta los consumidores.
"Cada cebadura es un abrazo compartido, un puente que une culturas. Apostamos a la evolución de la yerba mate a través de un viaje de tradición, aprendizaje y transformación", aseguran Venerucci y Morlachetti.
Así, el mate comienza a recorrer un nuevo camino. Uno donde la tradición se convierte en conocimiento, y el conocimiento, en motor de crecimiento. La Escuela Argentina de Yerba Mate no solo educa: honra la historia de una infusión que nos representa, y prepara el terreno para que el mundo entero descubra su sabor.
