Apenas seis días antes de que se produjera el fentanilo adulterado, que ya dejó 96 muertos, la ANMAT había detectado irregularidades graves en el Laboratorio Ramallo S.A., vinculado a Ariel García Furfaro. La inspección, realizada entre el 28 de noviembre y el 12 de diciembre de 2024, reveló fallas críticas en los procesos, controles y calidad de producción, pero las advertencias no derivaron en una clausura inmediata, lo que hoy genera fuertes cuestionamientos.
Según consta en el acta O.I. N° 2024/3332-INAME-677, los inspectores del Departamento de Inspectorado de la Dirección de Fiscalización y Gestión de Riesgos (DFYGR) hallaron deficiencias críticas y mayores en el sistema de calidad farmacéutico, que incluían fallas en validación de procesos, documentación, producción, recursos humanos, depósitos y control de calidad.
El informe advirtió que "los incumplimientos comprometen la calidad, seguridad y eficacia de los productos elaborados", señalando la gravedad del escenario y anticipando el riesgo. Ante esta situación, se estableció que el laboratorio debía suspender su actividad productiva hasta implementar acciones correctivas y presentar una Carta de cierre con el detalle de las mejoras realizadas, firmada por el Responsable Técnico y la Alta Dirección.
Pese a la advertencia, el Laboratorio Ramallo continuó con la producción y elaboró las ampollas de fentanilo contaminadas con las bacterias Klebsiella pneumoniae MBL y Ralstonia pickettii, que derivaron en la tragedia sanitaria.
Ahora, crece el cuestionamiento hacia la ANMAT por no haber clausurado de forma inmediata los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A., lo que podría haber evitado las muertes. El foco está puesto en por qué las alertas detectadas en diciembre no fueron seguidas de medidas urgentes, pese a la evidencia documentada de las fallas.
Con información de NA