Kenya cruzó a Brasil y terminó el cautiverio de elefantes en Argentina
La elefanta africana que pasó más de 40 años encerrada en Mendoza cruzó la frontera hacia su nueva vida en el Santuario de Elefantes de Mato Grosso. El país cierra así un largo capítulo de encierro animal.
Por primera vez en décadas, Argentina ya no tiene elefantes viviendo en cautiverio. En las primeras horas del lunes 7 de julio,Kenya, la última elefanta que permanecía en el país, cruzó la frontera e ingresó a Brasil. Partió el viernes 4 de julio desde el Ecoparque de Mendoza y su destino final es el Santuario Global de Elefantes, ubicado en el estado de Mato Grosso, en plena selva brasileña.
Con este viaje, que conmovió a las y los vecinos de cada localidad que atravesó el convoy, culmina una etapa de encierro y exhibición que marcó a generaciones de animales y personas. Las imágenes de Kenya dejando atrás su recinto de concreto, donde pasó más de 40 años, marcan el cierre de una historia cargada de aprendizajes y de deudas con el bienestar animal.
Un viaje hacia una nueva vida
El operativo de traslado fue similar al que realizaron en años anteriores otras elefantas argentinas. Kenya cruzó el país de oeste a este durante el fin de semana, y este lunes cruzó a Brasil por un paso internacional en Misiones. Todavía le quedan un par de días de recorrido terrestre hasta llegar a su nuevo hogar, pero el paso fronterizo representa un punto de inflexión.
Kenya fue trasladada a Brasil desde el Ecoparque de Mendoza/
Kenya nació en 1981 y llegó a Mendoza en 1985, con apenas cuatro años, como parte de un canje con el zoológico alemán Tierpark Hagenbeck. Desde entonces vivió encerrada, primero en el viejo Zoológico de Mendoza y luego en el Ecoparque, en condiciones muy lejanas a las que necesita un animal de su especie.
Durante años fue conocida por su carácter difícil, pero con el tiempo se comprendió que sus actitudes eran expresiones de frustración y soledad. A diferencia de otras elefantas, Kenya vivió la mayor parte de su vida sin compañía. Desde 2019 recibió un entrenamiento especial para poder afrontar este viaje.
Hasta 2022, el Ecoparque mendocino albergaba cuatro elefantes: Pocha y Guillermina (madre e hija asiáticas), Tamy (macho asiático) y Kenya. En mayo de ese año, Pocha y Guillermina fueron trasladadas con éxito al santuario brasileño. Pocha falleció allí en octubre de 2022, mientras que Guillermina sigue viviendo con otras elefantas en condiciones cercanas a su hábitat natural.
Una historia que empezó con Pelusa y termina con Kenya
El primer antecedente de esta historia fue Pelusa, la elefanta del Zoológico de La Plata. Su caso ayudó a visibilizar las condiciones en que vivían estos animales, aunque lamentablemente murió antes de ser trasladada. Le siguieron otras como Mara, Pupy, Pocha, Guillermina y ahora, finalmente, Kenya.
Con la muerte de Tamy el 24 de junio pasado, a los 55 años, Kenya quedó como la última elefanta en territorio argentino. Su salida marca el final de una era: por primera vez no hay elefantes en zoológicos o ecoparques del país.
En Buenos Aires, el exzoológico porteño albergó y perdió a 14 elefantes a lo largo de su historia. Solo una minoría tuvo la oportunidad de conocer una vida más digna fuera del cautiverio.
Un nuevo comienzo
Kenya, con 44 años, está cada vez más cerca del lugar donde podrá caminar sobre tierra natural, compartir espacio con otros elefantes africanos y recuperar parte de su naturaleza. Su traslado es también el resultado del trabajo de organizaciones como Proyecto ELE y la Fundación Franz Weber, en conjunto con el Ecoparque de Mendoza y expertos internacionales.
Atrás queda una vida entre rejas y paredes de cemento. Lo que viene es incierto, pero sin duda, más libre.