Mucho más que un récord: la lección de vida de Juan Araya tras su histórico ascenso al Aconcagua
A los 52 años, el guía mendocino Juan Araya alcanzó su cumbre número 60 en el "Techo de América" y propone una mirada profunda sobre el respeto a la montaña, la gestión emocional y la seguridad como pilares.
El montañismo profesional en Mendoza tiene nombres propios, y el de Juan Araya acaba de quedar sellado en la historia grande del Parque Provincial Aconcagua. Tras regresar de su última expedición, el guía y profesor de educación física reflexionó sobre lo que significa liderar grupos en condiciones extremas, donde la cumbre es apenas un instante en un proceso de semanas.
El camino a los 60 ascensos al Aconcagua
Para Araya, este número redondo no llegó como una meta obsesiva, sino como el resultado de años de desarrollo profesional. "A los últimos diez ascensos les siento una madurez y cordura diferente", explica. En una actividad donde el ego suele jugar malas pasadas, Juan destaca que su rol ha mutado: hoy se siente mucho más plantado en la sintonía de ser guía que en el hambre deportivo de sus inicios.
La experiencia le ha enseñado que el éxito no es llegar "a toda costa". Un ascenso al Aconcagua es, según sus palabras, una carrera de resistencia y no de velocidad, donde la paciencia y la gestión emocional son las herramientas que realmente permiten concretar esos sueños.
El peligro de la "cumbre a cualquier precio"
Uno de los puntos más críticos de su mensaje apunta al "exitismo" actual. Araya advierte que muchos montañistas llegan con la ansiedad de mostrar el logro en redes sociales, olvidando que la cumbre dura apenas 10 o 12 minutos, mientras que el proceso de aprendizaje dura 15 días.
"Si vas solo por la cumbre y no la conseguiste por clima o enfermedad, te volvés vacío a tu casa", sentencia. En este último ascenso, el clima fue hostil: nieve, visibilidad nula y un paisaje gris. Sin embargo, la satisfacción fue total por haber compartido la vivencia con un grupo que priorizó la experiencia humana sobre la postal perfecta.
Seguridad y paciencia: pilares innegociables
Como docente de la Tecnicatura de Montaña en Mendoza, Araya es tajante respecto a los riesgos. Para él, casi todo lo que ocurre en el Aconcagua hoy es 100% evitable si se aplica criterio y responsabilidad.
La clave es la sensatez: la hipoxia (falta de oxígeno) puede nublar el juicio.
El precio de la vida: "Nadie debería estar dispuesto a pagar un precio tan alto como la vida o la pérdida de un dedo por un ascenso", asegura.
Profesionalismo mendocino: destaca que Mendoza forma profesionales de altísima calidad que aplican estándares de seguridad internacionales en todo el mundo.