El Interactivo

Del fetiche al ingreso estable: la historia detrás del negocio de los pies

Una joven argentina cuenta cómo un gesto accidental en redes terminó convirtiéndose en su principal fuente de ingresos.

Por Fernando García

Imagen ilustrativa. — -

En los últimos años, el fenómeno de la venta de contenido íntimo no tradicional —como las fotos de pies— dejó de ser un tema marginal para convertirse en una alternativa económica para miles de jóvenes. Micaela Natalí Scuderi, creadora de contenido y figura conocida en redes como @miicaelanatali, es una de las pioneras argentinas en este tipo de trabajo y contó en El Interactivo, cómo logró vivir exclusivamente de esta actividad.

"Hace varios años que vivo solo de esto. Arranqué de casualidad. Subí una foto y sin querer se me veían los pies. Me empezaron a mandar mensajes diciendo que los tenía lindos y que los mostrara más. Entonces empecé a subir cada vez más fotos, y así arranqué a vender", recuerda.

La actividad comenzó en 2015, aunque en aquel entonces lo tomaba como un ingreso extra. Con el tiempo, y especialmente durante la pandemia, se convirtió en su principal sustento económico: "En la pandemia sobreviví gracias a esto. Eran mis únicos ingresos porque no podía hacer otro trabajo".

Un modelo de negocio que mueve dinero

Micaela trabaja principalmente a través de plataformas como OnlyFans y Telegram, donde vende fotos y contenido personalizado. Sus ingresos rondan un promedio de mil dólares mensuales, aunque asegura que la cifra puede variar según la dedicación: "Hice mucho más en un tiempo, pero depende lo que le dediques, qué cosas hagas. Todo lo hago sola".

Su público, explica, son personas atraídas sexualmente por los pies, un fetiche tan antiguo como extendido: "Esto existe desde siempre, pero ahora la gente está más abierta de mente. Antes estabas loca si hacías esto; ahora quizá también, pero ya no importa lo que digan".

Entre el estigma y la aceptación

Aunque la actividad suele generar prejuicios, Micaela sostiene que nunca lo vivió en secreto: "Soy bastante pública con lo que hago. Todos saben y me apoyan. Mientras me vaya bien y me ayude a mantenerme, está todo bien".

Gracias al trabajo llegó a darse algunos gustos: "Lo máximo que me compré fue un iPhone, que era un sueño. También mantuve gente, pagué alquileres... Viví bien por suerte".

Cuidado personal y pedidos insólitos

Como cualquier trabajo ligado a la estética, requiere cierto mantenimiento: "Voy una vez por mes al podólogo para tenerlos prolijos. Me fijo que estén bien, me pinto, les presto más atención".

Pero también está la parte menos glamorosa: los pedidos extravagantes. "Me piden fotos de los pies sucios. Con mi ex pareja me pedían que tuviera los pies en su cara o en otros lugares". También recibe solicitudes que se niega a cumplir: "Una vez me pidieron que grabe un video matando bichos y dije que no. Soy vegana, jamás haría algo así. También que me ate, cosas que llevan a lugares raros".

Otros pedidos son más simples: poses específicas, fotos en la cama, planos de las plantas o contenido en vacaciones: "Si me voy a la playa, subo fotos con los pies en la arena, en el agua, con barro, o tirándoles jarabes".

Límites claros y cero presencialidad

Aunque la fantasía suele llevar a propuestas cara a cara, Micaela mantiene límites estrictos: "Me han dicho 'te crucé el otro día, podemos ir a una plaza y te beso los pies'. Yo siempre digo que no. No presto mis pies; solo virtual".

Su comunidad es internacional: muchos seguidores son de Estados Unidos, además de Argentina y otros países. "Cuando arranqué ninguna chica lo hacía acá. Fue muy loco ver a una argentina mostrando sus pies, y por eso tengo seguidores de muchos años".

¿Qué hace que sus fotos tengan demanda?

La respuesta, dice, está en una cuestión puramente estética:
"Mis pies los demandan por ser bellos. Tienen una forma delicada, fina. Dicen que las plantas se ven suaves. Les gusta lo estético".