La psicóloga y sexóloga Jacqueline Orellana Rosenberg advierte sobre el "apego sexual", una dinámica donde el sexo intenta compensar vacíos emocionales. Según la especialista, en vínculos donde lo afectivo no está resuelto, la intimidad se convierte en una herramienta desesperada para retener a quien no nos quiere.
Este fenómeno ocurre porque el temor a la pérdida enciende la "pulsión de muerte", potenciando el deseo ante la incertidumbre y el abandono. Orellana destaca que esta pasión no es erotismo sano, sino una respuesta al miedo. El desafío radica en fortalecer el autoestima para no utilizar el sexo como una forma de extorsión emocional.