El desarrollo que ha tenido la Inteligencia Artificial en los últimos tiempos ha sido realmente asombroso: si bien al principio se la recibió con miedo o desconfianza, la IA ganó terreno en la mayoría de las actividades humanas. Pero ocurre algo que llama la atención: un desfasaje presente en el país, en el que las empresas no pueden seguir el ritmo de los avances tecnológicos, mientras los seres humanos se han familiarizado con estas nuevas herramientas.
Para entender este fenómeno, la producción de El Interactivo, por Ciudadano News, convocó a Lina Zubiría, licenciada en Administración en Recursos Humanos en la Universidad Argentina de la Empresa, además de contar con varios títulos relacionados con la actividad económica. "Seis de cada diez personas ya utilizan la IA, pero las empresas no pueden adaptarse a esa velocidad", comenta la entrevistada. En este sentido, destacó que la IA "se ha convertido en una tecnología emergente que, igual que la máquina de vapor del pasado, está rompiendo paradigmas. Sin embargo, la resistencia al cambio pone un freno a la evolución corporativa", señaló.
El verdadero obstáculo: el miedo a transformarse
Zubiría explicó que el principal impedimento para la transformación no es la tecnología, sino una cuestión humana y psicológica. La experta sostiene que "el principal stopper de cualquier transformación a nivel individual o en las organizaciones es en nuestro cerebro vago". Este mecanismo lleva a los individuos y a las organizaciones a buscar rutinas y hábitos, lo que hace muy difícil repensar las costumbres que han funcionado hasta ahora.
Este fenómeno es especialmente notorio en organizaciones a las que les ha ido bien, operando bajo la mentalidad de que "equipo que gana no se toca". Sin embargo, la experta advierte que el mundo en el que la gente aprendió a trabajar y donde se priorizaba el título o las habilidades técnicas "ya no existe más".
Habilidades técnicas versus pensamiento estratégico
La irrupción de la IA obliga a un replanteamiento total de las habilidades necesarias para el trabajo. Zubiría propuso abandonar la dicotomía de habilidades duras y blandas. "En lugar de eso, deberíamos centrarnos en tres tipos: habilidades técnicas (el conocimiento), habilidades interpersonales (comunicación y relacionamiento) y habilidades estratégicas (capacidad de pensamiento creativo y exponencial)", detalla.
Este cambio de enfoque representa un enorme desafío para los líderes, pues ellos "crecieron en un mundo donde les decían 'Los líderes tienen que tener todas las respuestas, tienen que saber todo, los líderes tienen que ser los mejores técnicos'". La buena noticia, según la experta, es que la IA viene a reemplazar esas habilidades técnicas que permiten hacer cosas automatizadas o más rápidas. Esto libera a los líderes para dedicarse a las habilidades que realmente importan hoy: "Hablar con la gente, pensar fuera de la caja, buscar el lado B de un colaborador, pensar en el bienestar", aconseja.
La especialista concluyó que la IA ya es una realidad que toca a todas las profesiones, y que el verdadero riesgo no reside en la tecnología en sí. "El verdadero riesgo de la inteligencia artificial no es la inteligencia artificial, sino el miedo a no querer transformarnos", afirmó, subrayando que la adaptación se ha convertido en una obligación. La colaboración con la tecnología y el enfoque en habilidades estratégicas son claves para encontrar trabajo en la nueva era.

