El proyecto de Fuesmen nació de la necesidad de ofrecer soluciones que superaran las barreras comerciales que limitan el acceso a la tecnología avanzada en todo el mundo. A partir de esa premisa, lograron un desarrollo de Inteligencia Artificial propio que promete cambiar radicalmente los tratamientos de radioterapia que presta la Fundación.
El doctor Di Natale explica el origen de esta iniciativa de innovación argentina: "Es un proyecto que nace hace algunos años, armar un ecosistema para aumentar la calidad de los tratamientos de radioterapia que fuera libre, porque hasta el momento hay muchas herramientas comerciales, muy costosas, que no están al alcance de todos los centros de radioterapia del mundo y hay muchas herramientas incompletas que son muy privativas para cada marca".
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Concepto de inteligencia aumentada
Desde la popularización de la Inteligencia Artificial hace dos años, Fuesmen se enfocó en el entrenamiento de modelos propios. El primer desarrollo con uso clínico libre se centra en la precisión de la radioterapia: lo que hace es detectar en el paciente donde está el tumor, detectar todos los órganos que tiene que proteger la radioterapia. Esto nos permite dos cosas, por un lado, ahorrar mucho tiempo en listas de espera y por otro lado, aumentar la cantidad de órganos que marcamos para proteger".
Este avance tecnológico no busca reemplazar al profesional médico, sino complementarlo, dando lugar a un concepto clave: la Inteligencia Aumentada. Según médico: "Los modelos de inteligencia artificial bien entrenados por ahí tienen algunas capacidades que los seres humanos no tenemos o pueden ver cosas que nosotros no vemos entonces, el complemento, porque no hay un reemplazo del ser humano, sino el complemento del médico con esta tecnología produce algo que se denomina inteligencia aumentada".
Modelo que aprende continuamente
El modelo de autocontorneo de Fuesmen es una herramienta dinámica y de código abierto. Cuatro servidores ya han sido montados para uso libre por centros de todo el mundo. A diferencia de muchos productos comerciales, este sistema no se estanca: "De este modelo que hemos terminado de entrenar hace muy poco hemos montado cuatro servidores de uso libre así que, todos los centros del mundo pueden acceder para autocontornear a sus pacientes y es un modelo que sigue aprendiendo todo el tiempo, no es un modelo que se empaqueta y vende".
El experto destaca que la diferencia en el éxito actual de la IA no es la invención en sí (pues existe desde 1950), sino la capacidad de entrenamiento: "Lo que marca la diferencia hoy, más allá de toda la investigación sobre este tema, es que hoy contamos con muchos datos para entrenar la IA y con gran poder de cómputos y Fuesmen tiene las dos cosas, tiene una gran tecnología y tiene años de experiencia juntando datos".
Triple impacto en el tratamiento
La Inteligencia Artificial incide en la lucha contra el cáncer de dos maneras distintas: mejorando el tratamiento de radioterapia y optimizando el diagnóstico. Respecto a los beneficios directos en la radioterapia, se busca: "Tratamientos más cortos, tratamientos más efectivos, con más probabilidad de curación o control tumoral, y tratamientos con menos efectos secundarios, que llamamos toxicidad".
En el ámbito del diagnóstico, especialmente en el cáncer de mama, la IA muestra un gran potencial: "hablando de cáncer de mama hay algoritmos y papers publicados sobre cómo un modelo de inteligencia artificial es capaz de detectar el 99% de las lesiones que se van a transformar en lesiones malignas en el futuro, siempre requieren de un médico para descartar los fasos positivos".
Democratización de la calidad
Aunque la adopción de nuevas tecnologías puede ser lenta en la comunidad médica, el impacto más significativo de la IA es la capacidad de aumentar la calidad y la certeza de la atención a nivel global.
Di Natale explica cómo la IA, al estar entrenada por "los mejores," democratiza el acceso a la excelencia: "la IA complementada con este tipo de médicos permite aumentar la calidad, eficacia, certeza de ese médico y tal vez elevarlo de un 6 a un 9, 9,5 y esto hace que la medicina de calidad sea más accesible, porque por ahí no todos pueden acceder al médico súper especialista".
Finalmente, el profesional traza una analogía sobre la necesidad de integrar esta tecnología para asegurar la mejor atención futura: "Hacia el futuro es una garantía de calidad, un paciente tiene que elegir si se quiere quedar con un médico que incorpore en su batallón de herramienta una navaja suiza o si quiere ir con el médico que tiene solo destornillador."

