Entre el humo denso y la angustia que cubren a la Patagonia, surgió una noticia que trajo un respiro emocional a la región. Autoridades del Parque Nacional Los Alerces confirmaron que "El Abuelo", el emblemático alerce de 2.600 años, quedó oficialmente fuera de la línea de fuego.
Si bien las llamas avanzaron peligrosamente cerca del sector del glaciar Torrecillas, un cambio providencial en la dirección del viento empujó el frente de ataque hacia el lado opuesto, salvando a este monumento natural vivo, considerado el segundo árbol más longevo del planeta y patrimonio de la Unesco.
Fase crítica y prioridad: salvar vidas
Sin embargo, el alivio por el árbol milenario contrasta con la gravedad del escenario general. El incendio ha entrado en una fase crítica y el operativo, que despliega a más de 83 brigadistas, voluntarios de todo el país, aviones hidrantes y helicópteros, ha reorientado su estrategia con un objetivo excluyente: proteger la vida de los pobladores y sus viviendas.
Las condiciones meteorológicas de este domingo son extremas, con temperaturas altas y ráfagas de viento del Oeste que avivan los focos, haciendo que la lucha sea desigual y minuto a minuto. Mientras "El Abuelo" permanece a salvo como testigo silencioso, el combate se libra con fiereza cerca de las zonas habitadas.
Efectivos de Parques Nacionales, el Servicio Provincial de Manejo del Fuego y bomberos voluntarios de Argentina y Chile trabajan coordinados con drones y monitoreo satelital para detectar puntos calientes. Aunque la circulación en la Ruta 40 se normalizó con cautela, el tránsito en la Ruta Provincial 71 sigue restringido. La batalla contra el fuego no da tregua y, aunque el ícono natural se preservó, la urgencia se centra ahora en evitar tragedias humanas ante un avance que todavía no logran detener.