En una entrevista, con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Daniela Gastaldi, psicóloga perinatal, reflexionó sobre las profundas implicancias emocionales, físicas y sociales del cuidado de familiares que atraviesan situaciones de salud graves, como un ACV o enfermedades terminales. Aunque el "síndrome del cuidador" no está oficialmente tipificado, Gastaldi subrayó que los efectos sobre quienes asumen ese rol son tangibles y afectan múltiples aspectos de su vida.
"Cuando esta responsabilidad irrumpe de forma repentina, altera completamente la planificación personal. Genera estrés, angustia, incertidumbre, y, en muchos casos, una sobrecarga física y emocional. Es fundamental diferenciar entre el estrés 'bueno', que nos moviliza a resolver situaciones puntuales, y el estrés 'malo', que se vuelve crónico y nos predispone a enfermedades", explicó.
Gastaldi destacó la importancia de prevenir el desgaste físico y emocional. "La persona cuidadora suele estar bajo un estrés constante. Esto se agrava cuando no cuenta con apoyo externo y debe compatibilizar el cuidado con otras responsabilidades, como el trabajo o la crianza de hijos. En estas circunstancias, se suele perder el acceso a momentos de ocio, disfrute y distracción, esenciales para mantener la salud mental".
Para aliviar la carga, la psicóloga recomendó buscar ayuda profesional o externa, como acompañantes terapéuticos. "Delegar algunas tareas no solo beneficia al cuidador, sino también a la persona cuidada. Además, en ciertos casos, considerar opciones como residencias geriátricas puede ser una solución válida. Sin embargo, estas decisiones suelen estar atravesadas por emociones de culpa que deben abordarse en familia".
El costo de no poner límites
Uno de los puntos más relevantes que abordó Gastaldi es la falta de límites de los cuidadores. "Miramos atrás y muchas veces descubrimos que nadie nos cuida. Nos exigimos tanto que terminamos enfermándonos. Si esto sucede, ¿quién cuida de nosotros o de las personas a nuestro cargo? Es crucial aprender a decir que no, incluso en el ámbito laboral, para no exceder nuestras capacidades".
Entre los principales signos de alerta que indican sobrecarga en los cuidadores, mencionó dolencias físicas (dolores de estómago, insomnio, cefaleas), irritabilidad, pérdida de memoria, desinterés por actividades antes placenteras, y conductas de escape como el aumento en el consumo de tabaco, alcohol o comida. "Estas señales son 'alertas rojas' que nos indican que algo no está bien", enfatizó.
Cuidarse para poder cuidar
"Es esencial que las personas cuidadoras aprendan a escucharse, a preservar su bienestar físico y emocional. No es egoísta buscar apoyo o priorizar momentos de autocuidado; es necesario. Solo cuidándonos podremos estar presentes para quienes nos necesitan", concluyó Gastaldi, dejando un llamado a la reflexión sobre un tema que, aunque invisible, afecta profundamente a quienes lo viven.