La pandemia de coronavirus sorprendió y obligó al mundo a tener que detenerse, a parar y a estar dentro de casa. Ante esta situación la salud mental y emocional de niños y jóvenes puede verse afectada.
Después de más de siete desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio en el país, es un gran desafío para los padres tomar las medidas adecuadas para minimizar el impacto psicológico.
Cada niño y adolescente reacciona de manera diferente a las situaciones de estrés y la cuarentena puede traer consigo diversas emociones en niños y adolescentes de todas las edades.
Tras una reacción inicial de posible entusiasmo por la suspensión de las clases, puede empezar el aburrimiento, la ansiedad, el enojo, la incertidumbre, la tristeza.
Pero no todos los niños manifiestan la misma tensión ante la crisis, dependiendo de su edad y de su experiencia antes al encierro.
En este sentido, es probable que un bebé acostumbrado a un ambiente limitado no note la diferencia. El problema aparece en los que ya estaban escolarizados y deben enfrentarse a cambios abruptos en sus vidas; ruptura del contacto con sus compañeros y maestros, nuevas modalidades de aprendizaje, suspensión de eventos.
Impacto del aislamiento preventivo obligatorio
Para conocer un poco más sobre cómo se vieron afectados los niños y adolescentes antes la situación actual, El Ciudadano entrevistó a la licenciada en Psicología, Paola Pizarro, para precisar más detalles.
Consultada por cómo se los puede estimular tras siete meses de encierro manifestó: “Con los niños más chicos es importante trabajar las emociones, ayudarlos a identificar cuando están enojados o irritados y buscar las alternativas para descargar”.
“Dependiendo del niño, es el tipo de descarga, a algunos les viene mejor la parte motora y otros niños pueden descargar tensión con las actividades más tranquilas, como pintar, hacer yoga, los trabajos manuales. Hay que buscar alternativas en las que ellos se sientan cómodos” expresó Pizarro.
Atención a las alertas que manifiestan
Con respecto a las reacciones que han manifestado indicó que "los más afectados en líneas generales en niños son la irritabilidad, la ansiedad, el enojo, el cansancio, el cambio de hábitos en horarios y comidas, eso se debe al estar tanto tiempo en casa. Hay que ver que ellos puedan expresarlo y los padres estar atentos a las alertas”.
Y agregó: “Lo que nos preocupa es que notamos retrocesos en el desarrollo, como en el control de esfínter o del uso de chupete en chicos que habían dado pequeños pasos en el logro que habían conseguido”.
Sobre la situación del adolescentes Pizarro indicó que "está permitido que expresen sus sentimientos, ya que están en una etapa de reencuentro con ellos mismos, tienen su grupo de pertenencia que a esa edad es muy importante y es complicado transitar por lo que se vive”.
Al escuchar noticias y al pasar tanto tiempo desde el inicio de la cuarentena en normal que muchos manifiesten miedo por eso recomendó: “Tanto con los más pequeños como en adolescentes es importante hablar, ya que también transitan una etapa de mucho miedo, más para los que viven con abuelos o gente grande, que son pacientes de riesgos, al igual que niños con enfermedades, la incertidumbre les ha causado angustia, ansiedad y ataques de pánico”.
Y aconsejó: “Hay que explicarles y hablarles que ellos sepan que es bueno poder hacer proyectos, que esto va a pasar, que hoy no se pueden hacer cosas, pero sí muchas otras y dejar esos sueños y proyectos para más adelante”.
Responsabilidad ante las flexibilizaciones
La incertidumbre está, pero poco a poco se van autorizando nuevas flexibilizaciones, al consultarle sobre cómo se les puede aconsejar los adolescentes con respecto a ser conscientes del riesgo que viven con las salidas en grupo indicó: “El diálogo entre familia es importantísimo, los adolescentes ya tienen la capacidad de pensar y reflexionar de manera responsables”.
“Hay que acompañarlos y a la vez escucharlos para que tengan una actitud responsable cuando tengan un poco más de libertad”.
Para cerrar, Pizarro reflexionó: “Los padres deben bajar las expectativas, la casa no puede estar igual. Con las tareas de la escuela aconsejo que se tomen pequeños descansos, de 5 minutos, cosa que cuando llegue la noche estén equilibrados”.