La situación en el Hospital Garrahan, uno de los centros de salud pública más emblemáticos del país, continúa agravándose. En medio de una creciente tensión entre el Gobierno nacional y los trabajadores del hospital, profesionales de la salud denuncian una profunda crisis salarial.
Sandra Ruiz, enfermera asistencial de la guardia del Garrahan, en diálogo con Sin Verso (lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) expresó con crudeza la realidad que atraviesan: "Tenemos un atraso salarial de varios años. La mayoría del equipo de salud no llega a fin de mes y la calidad de atención está disminuyendo día a día por esta problemática".
Según detalló Ruiz, muchos trabajadores del hospital ganan entre 800 mil y 900 mil pesos de bolsillo, una cifra insuficiente frente al costo de la canasta básica actual y el constante aumento de tarifas, alquileres y gastos cotidianos.
A pesar de haber realizado diez paros durante el año pasado, los reclamos no fueron escuchados. "No conseguimos tener un sueldo acorde a la realidad que vivimos. Somos jefes de familia que enfrentamos una situación apremiante", afirmó la profesional, quien también remarcó que trabajan jornadas de 7 horas, 10 horas en el turno de la noche, e incluso, en algunos casos, se están implementando turnos de 12 horas para los franqueros.
Señales de vaciamiento y cierre de servicios
Uno de los aspectos más alarmantes, según los trabajadores, es el deterioro progresivo de los servicios, con cierres de salas de internación y una transformación preocupante de la guardia, que pasó de ser abierta a operar con un sistema de atención cerrada, limitando el ingreso solo a urgencias o pacientes ya registrados.
"Esto nunca pasó en todos los años que llevo en el hospital. Nuestra guardia siempre fue abierta, cualquier familiar podía traer a su hijo. Hoy se atienden solo urgencias o pacientes crónicos. Es muy preocupante", indicó Ruiz.
En ese contexto, la entrevistada también deslizó que existe una intencionalidad política de desfinanciar el hospital, con el riesgo de un posible cierre parcial o total. "Esta vez se están metiendo con niños muy enfermos, con cáncer o trasplantados que vienen de distintas provincias e incluso países limítrofes. La idea de este gobierno parece ser el vaciamiento del Garrahan, y eso sería una pena enorme", advirtió.
Por otro lado, en las últimas horas circuló un comunicado sin firma oficial, que anunciaba un aumento salarial unilateral para los médicos residentes, excluyendo al resto de los trabajadores del hospital. Ruiz calificó esta medida como "llamativa e inconsistente", ya que los incrementos deben ser autorizados por el Ministerio de Salud y no por el hospital.
Los residentes continúan de paro, y el resto de los sectores evalúa sumarse. "Hoy enfermería se une a una asamblea para definir nuestra postura. Creemos que nadie debería cobrar por debajo de la canasta familiar. Nos capacitamos constantemente y queremos un salario justo", sostuvo.
En relación con algunas acusaciones mediáticas que intentan deslegitimar la protesta, Ruiz fue categórica:
"No trabajamos en una fábrica de tornillos, trabajamos con la población más vulnerable. Acá no sobra gente, falta personal. Venimos todos los días a trabajar y estamos ganando muy poco".
La profesional anticipó que, si la situación no mejora, muchos trabajadores se irán del hospital, lo que agravaría aún más la crisis; mientras tanto, aseguran que continuarán movilizados hasta obtener respuestas concretas.

