Carrusel de la Vendimia

Mate, reposeras y sorpresas: los relatos invisibles que hacen único al Carrusel de la Vendimia

Mate, reposeras y sorpresas: los relatos invisibles que hacen único al Carrusel de la Vendimia

Por Ciudadano.News

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Bajo un cielo nublado que no logró opacar el entusiasmo, el Carrusel de la Vendimia 2026 volvió a demostrar que su verdadera esencia reside en la vereda. Mientras los carros alegóricos avanzaban por los Portones del Parque San Martín, miles de mendocinos y turistas desplegaron un ritual inalterable: la reposera como trono, el mate como bandera y la paciencia como virtud para ver pasar la tradición.

Las historias que no se ven por televisión

Entre la multitud que colmó la calle Emilio Civit, pequeñas crónicas de vida capturaron la mirada de los presentes. Una de las más tiernas fue la de Alba, una pequeña de apenas dos años, que desfiló con absoluta naturalidad montada a caballo junto a la agrupación gaucha San Miguel Arcángel. A pocos metros, el amor joven se hacía presente con Pricila e Isabela, quienes cabalgaban mientras Alexander las escoltaba a pie, cargando el cochecito y la mochila con todo lo necesario para la jornada.

La sorpresa también fue protagonista. Camilo y Teresa regresaron al desfile tras tres años de ausencia, instalándose temprano con sus "sanguchitos". Lo que Teresa no sabía es que su esposo le tenía guardado un regalo emocional: su propio hijo desfilando y tocando la guitarra en una de las agrupaciones.

Desde las alturas, el desfile cobró otra perspectiva. Un grupo de obreros de la construcción detuvo sus tareas en los pisos superiores de un edificio en obra para convertirse en espectadores privilegiados, saludando a las soberanas desde el andamio. Estas historias mínimas, desde el niño que espera una fruta con un bidón cortado hasta el reencuentro familiar, son las que terminan de darle sentido a la Fiesta Nacional de la Vendimia.