El hierro es el motor de la hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno a los tejidos y al cerebro. Cuando este mineral falta, el impacto es sistémico: desde problemas de crecimiento físico hasta un bajo rendimiento académico evidente. La anemia no solo produce cansancio, sino que limita la capacidad cognitiva de niños y adolescentes, dificultando el procesamiento de información en el aula.
Sabrina Critzmann, médica pediatra, recomienda iniciar la carga de hierro a los seis meses mediante legumbres o carnes. Incluso en dietas basadas en plantas, el aporte es viable con seguimiento profesional. Un dato crucial para padres: evitar lácteos o infusiones inmediatamente después de comer, ya que bloquean la absorción de este nutriente.
