Salud mental

Herramientas para gestionar los pensamientos negativos e involuntarios

La psicóloga Belén Riccio habló de la rumiación y nos regaló una serie de recomendaciones para poder avanzar con nuestras vidas.

Por Ciudadano.News

La rumiación mental es un fenómeno psicológico que se caracteriza por la repetición de pensamientos negativos sobre el pasado. — Pexels

Nadie controla lo que piensa o no piensa y requiere de un largo trabajo abandonar un hábito que impide poder avanzar con nuestras vidas. Para entender un poco más sobre de qué trata la rumiación, El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14, por Ciudadano.News) entrevistó a la psicóloga, Belén Riccio.  

En un primer momento, la especialista explicó que "tenemos tres ejes vitales en lo que es salud mental: el pensamiento, la conducta y las emociones".  "Si hablamos de rumiación cognitiva, podemos hablar de pensamientos que son repetitivos, automáticos. Es decir, las personas no los buscan voluntariamente, no es que uno se levanta con ganas de estar mal", expresó.

Por eso, Riccio nos regaló algunas herramientas para gestionar los pensamientos involuntarios y la rumiación. "Lo primero es aceptar que no van a desaparecer por completo. Todas las personas las tenemos, incluso es algo que universalmente se comparte con otras culturas. Si bien va cambiando el contenido, todos los seres humanos tenemos pensamientos negativos", describió. 

"En este caso, vamos a imaginarnos una ruedita en donde algún momento comienza uno de los pensamientos negativos. Por ejemplo, ´no me van a dar trabajo o mi pareja me va a dejar´. Si me está engañando, quizás es el inicio más consciente del pensamiento negativo, cuando lo logramos ver, vuelvo a esto de la ruedita, es el inicio", agregó.

Además, continuó: "Después, si nos imaginamos un círculo, va a venir la emoción negativa, la conducta de evitación, más pensamiento negativo. En este momento, tenemos que tratar de detectar ese primer pensamiento y empezar a interrumpirlo con cuestionamientos, con preguntas". 

"Si vemos los dos tipos de pensamientos que podemos tener, uno es el negativo, del que estamos hablando, y el otro es el sano, saludable, es realista. Lo que vamos a hacer a estos pensamientos negativos es hacerle preguntas racionales, por ejemplo, ¿qué probabilidad hay que esto suceda, qué probabilidad hay que sea un fracaso?", añadió.

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Reconocer y cuestionar

Una vez realizado este paso, Belén Riccio remarcó que "ahí puedo empezar a verificar, de todas las veces que me presente a una entrevista laboral, de 10, 8 me fueron bien y solo 2 me fueron mal". "Mi experiencia empieza a estar en contra o a desmentir ese pensamiento. Una de las características es que son súper creíbles.  Es creíble que me pueda ir mal en alguna relación amorosa o es creíble que en alguna entrevista laboral me puede ir mal", manifestó.

"El primer paso es reconocerlo y el segundo es cuestionarlo. Tiene que ver con la evidencia empírica y esto de mirar al pasado y la probabilidad. Luego, es empezar a identificar las palabras que nos llevan a que esto sea dogmático. Por ejemplo, ´siempre me salen mal las cosas´. Entonces, ya la identifiqué, lo cuestione", sumó.  

Por ende, Riccio sostuvo que "la palabra fracaso aparece un montón u o éxito, cuando detentamos eso es empezar a utilizar palabras más flexibles". "Puede ser que esto algunas veces me salga mal o no sale como espero, ahí el pensamiento se empieza a flexibilizar", cerró.