Preocupación sanitaria

Herpes zóster en adultos mayores: crecen los casos y alertan por secuelas dolorosas

El herpes zóster afecta cada vez a más adultos mayores, con erupciones dolorosas que pueden dejar secuelas graves. Especialistas advierten sobre fallas en el diagnóstico, la vacunación desigual.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

13 Julio de 2025 - 11:30

Herpes zóster.
Herpes zóster.

13 Julio de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

La reaparición del herpes zóster, conocido comúnmente como 'culebrilla', está generando creciente preocupación en el ámbito médico. Esta infección, que surge por la reactivación del virus de la varicela, afecta a por lo menos el 20% de la población general y a hasta el 50% de las personas mayores de 85 años. El aumento de casos entre los adultos mayores ha encendido las alarmas entre los especialistas, que alertan sobre sus secuelas dolorosas y la falta de estrategias eficaces de prevención.

El herpes zóster se manifiesta habitualmente como una erupción en forma de cinturón, extremadamente dolorosa, que sigue el trayecto de los nervios, lo que conocemos como dermatomas. La neuralgia posherpética -una de las complicaciones más temidas- puede extenderse durante meses o incluso años, afectando severamente la calidad de vida de los pacientes.

Confusión en el diagnóstico y demoras peligrosas

Uno de los principales desafíos es el diagnóstico tardío del herpes zóster, muchas veces confundido con otras patologías dermatológicas o incluso musculares. "He atendido pacientes que llegaron con varios días de evolución sin diagnóstico preciso. Algunos incluso habían sido tratados como si se tratara de lumbalgia o urticaria", comentó una dermatóloga, quien remarcó la importancia de capacitar tanto a médicos como a pacientes.

El tratamiento antiviral, cuando se administra en las primeras 72 horas desde la aparición de la erupción, puede reducir significativamente la duración y severidad del brote. Sin embargo, las demoras en la consulta o los errores diagnósticos dificultan su efectividad.

Vacunas disponibles pero poco aplicadas

Pese a que existen vacunas aprobadas -Zostavax y Shingrix- que permiten reducir la incidencia y severidad del herpes zóster, su implementación no es homogénea en todos los sistemas de salud. La vacunación en mayores de 50 años debería ser parte de la rutina preventiva, sobre todo en personas con enfermedades crónicas o inmunodeprimidas. Pero hay falta de acceso, desconocimiento y, en algunos casos, temor infundado por efectos adversos.

Los expertos insisten en que las personas inmunocomprometidas, embarazadas y adultos mayores forman parte de los grupos más vulnerables, y deberían ser prioridad en campañas de vacunación y prevención.

Falta de protocolos y un desafío de salud pública

Los especialistas también señalan la necesidad urgente de actualizar los protocolos hospitalarios para identificar y manejar con eficacia los casos de herpes zóster, evitando contagios en ámbitos sanitarios. Aunque el virus no se transmite de la misma forma que la varicela, puede representar un riesgo para quienes nunca han tenido la infección primaria o no han sido vacunados.

El uso creciente de medicamentos inmunosupresores, sumado al envejecimiento poblacional, convierte al herpes zóster en un problema de salud pública que exige acciones concretas.

La combinación de un diagnóstico tardío, cobertura de vacunación irregular y desconocimiento sobre las complicaciones convierte a esta enfermedad en una amenaza silenciosa que avanza sin que el sistema sanitario responda con la urgencia que demanda.

Últimas noticias