En Argentina, la ausencia de un testamento activa un mecanismo legal rígido. Según explica la abogada Gabriela Jacquin, la ley prioriza a los herederos forzosos: descendientes, ascendientes y cónyuge, quienes tienen derecho a una porción legítima que no puede ser ignorada.
Para los millennials, un punto clave es la convivencia: Jacquin advierte que, si no hay matrimonio, la pareja no hereda automáticamente y requiere de un testamento para estar protegida. De no existir familiares directos ni voluntad escrita, el patrimonio podría pasar al Estado. Organizar estos papeles a tiempo evita conflictos familiares que suelen escalar tras un fallecimiento.