El arribo del Hells Angels Motorcycle Club, conocidos mundialmente como Los Ángeles del Infierno, generó inquietud en distintos barrios de La Plata, donde se desarrolló un encuentro internacional de motociclistas. Sin embargo, para Federico Calabró, abogado y licenciado en seguridad, la situación debe analizarse con perspectiva y sin caer en alarmismos.
"A los vecinos les debe llamar la atención, porque puede ser pintoresco para la ciudad de La Plata, pero no es extraño en Argentina que haya encuentros de motos", señaló Calabró en diálogo con El Interactivo.
"El más grande de Sudamérica se hace en Entre Ríos, con gente de toda América. Hells Angels es una marca registrada, algo que llama la atención, pero no debería generar alarma en una ciudad tan futbolera como La Plata, donde conviven dos barras muy importantes", agregó.
El especialista explicó que el club, fundado en 1948 por veteranos de la Segunda Guerra Mundial, fue en sus inicios un grupo de excombatientes que buscaban mantener un espíritu de camaradería. "Los nombres violentos —Ángeles del Infierno, Bastardos— surgen de las reminiscencias bélicas de aquella época", apuntó.
"No hay motivos para pensar en hechos delictivos"
Calabró remarcó que las conductas violentas no son exclusivas de los clubes de motociclistas, y que los encuentros suelen desarrollarse en un marco de orden y recreación.
"Hablando de conductas violentas y delitos, eso no escapa a ninguna agrupación: política, futbolística o de motos. La vestimenta es una cuestión de estética. En este caso, deberíamos estar tranquilos: las personas que llegaron a La Plata vinieron desde Alemania, Ucrania, Grecia, Portugal; pasaron por migraciones, controles y registros", explicó.
Sobre el perfil de estos eventos, el abogado describió:
"En los encuentros de moteros hay exhibiciones de motos, bandas de rock, peleas deportivas, venta de ropa y actividades culturales. Es algo similar a un congreso o una convención profesional."
Antecedentes y diferencias con el contexto argentino
Consultado sobre la reputación internacional del club, Calabró aclaró que en Argentina el grupo no está catalogado como organización criminal, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos.
"Allí, el Departamento de Justicia los considera una organización criminal, y muchos de sus miembros tuvieron causas por tráfico o robos. De ahí surge el símbolo del 1%, que ellos adoptaron de manera burlesca, reivindicando el mote de marginales", explicó.
En cambio, en el país, los antecedentes del club son aislados:
"En 2011 se detuvo a un fugitivo estadounidense vinculado al grupo y, en 2016, se registró el caso de Dani 'La Muerte', custodio de Ricardo Fort, que tuvo un enfrentamiento armado. Desde entonces no hubo hechos relevantes. El capítulo argentino es pacifista", aseguró.
Simbología y origen militar
Finalmente, Calabró se refirió a la simbología que suele despertar polémica.
"Los primeros Hells Angels usaban insignias nazis, pero eran trofeos de guerra. Muchos eran pilotos o soldados que combatieron en Europa. No se trataba de ideología, sino de símbolos obtenidos en combate", explicó.
Para el especialista, el fenómeno actual debe entenderse dentro de una cultura motociclista globalizada, que en este caso eligió La Plata como sede de su encuentro anual.
"No hay razones para pensar que esto afecte la seguridad pública. Es un evento que, si se desarrolla con control y organización, no representa una amenaza", concluyó.

