El consumo de café o dulces para combatir el bajón de energía es común, pero poco saludable. Este hábito es una de las principales causas del aumento de peso en el entorno laboral.
Según Beth Czerwony, dietista diplomada de la Clínica Cleveland (EE.UU.), el problema con los snacks azucarados o salados es que elevan demasiado rápido los niveles de azúcar en sangre.
"Se quema muy deprisa, así que recibes un subidón de energía y de repente vuelves a sufrir un bajón", explica. Este ciclo de picos y caídas te impulsa a seguir picoteando, acumulando calorías vacías.
La fórmula mágica: proteína para no engordar
Para evitar el constante apetito y el consecuente aumento de peso, la clave es la combinación estratégica de nutrientes.
Caroline Susie, dietista portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética, recomienda sumar proteínas magras a los carbohidratos. Mientras los carbohidratos complejos dan el estímulo inicial, la proteína tarda más en digerirse, lo que genera saciedad.
"Así estarás más lleno durante más tiempo", expresó.
Algunos snacks ideales que cumplen esta regla son:
- Yogur griego
- Manzanas en rodajas con una cucharada de mantequilla de maní
- Peras bañadas en queso cottage
- Verduras como zanahorias, apio, pimientos, pepino o calabacín con
- Frutos secos
Convierte el snack en hábito
El principal obstáculo es la comodidad. Para hacer de esto un hábito, Czerwony recomienda preparar tus snacks el fin de semana. Cortar verduras, porcionar frutos secos o dejar listos los huevos duros el domingo, hace que sea fácil agarrar y marchar por la mañana, eliminando la tentación de correr a la despensa o al kiosco.
