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"Hacker de la Pala": el día en que una abuela dejó a un país entero sin internet

La búsqueda de chatarra en un pueblo remoto provocó un corte masivo que paralizó las comunicaciones en un país entero, y en partes de dos países vecinos. La protagonista: una mujer de 75 años que ignoraba la gravedad del hecho.

Por Ciudadano.News

La mujer buscaba chatarra en la aldea de Ksani, cerca de Tbilisi. Pero se encontró con una sorpresa: cables de cobre. — Web

La historia ocurrió en Georgia en 2011, y no hace más que mostrar de qué manera la infraestructura de la era digital puede ser vulnerable a los métodos más rudimentarios de ciberataques. Una mujer de 75 años, identificada solo como Hayastan Shakarian, se convirtió involuntariamente en la responsable de un ciberataque de proporciones nacionales.

Modelo del cable de fibra óptica que fue cortado por la anciana en Georgia.

Mientras esta abuela recolectaba chatarra en la aldea de Ksani, cerca de Tbilisi, encontró cobre en el subsuelo y se preguntó si aquello podía llegar a servirle. Con un golpe de su pala, cortó un cable que asomaba desde la superficie. Pero la mujer ignoraba que se trataba del principal cable de fibra óptica que suministraba internet a la vecina República de Armenia.

Todo un país sin datos

El incidente ocurrió a principios de abril de ese año, y provocó un apagón de red que afectó al 90% de los usuarios de internet en Armenia durante casi cinco horas. El impacto fue devastador: el comercio, las comunicaciones y los servicios bancarios se vieron afectados a niveles desconocidos. La gente entró en pánico.

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Si bien Armenia fue la víctima principal, el corte también causó interrupciones significativas en las redes de la propia Georgia y en algunas áreas de Azerbaiyán, ya que el cable dañado era un punto neurálgico en la región caucásica. La empresa Georgian Railway Telecom, operadora del cable, confirmó que la desconexión fue causada por el daño físico al cable subterráneo.

Hayastan Shakarian, responsable de la desesperación de miles de armenios.

Luego de las investigaciones, el organismo reconoció que el daño a la red fue grave. "No entiendo cómo logró encontrar el cableado porque está muy enterrado en el suelo", señaló el jefe de marketing de la compañía, Giorgi Ionatamishvili.

Daños: a sacar cuentas

Tras el suceso, la mujer fue detenida e interrogada por las autoridades georgianas, quienes iniciaron una investigación penal en su contra por sospecha de daños a la propiedad. La anciana, que desconocía por completo el alcance de su acto, dijo a los medios que estaba buscando chatarra para vender y subsistir. Aunque la identidad de la responsable se hizo pública, los funcionarios de la época sugirieron que la gravedad del incidente (dejar a una nación sin internet) podría resultar en cargos serios.

Hayastan Shakarian junto a uno de sus hijos, en 2011.

El caso puso el foco en la frágil seguridad de los cables de telecomunicaciones, a menudo enterrados superficialmente y sin vigilancia en zonas remotas, a merced de ladrones de metal o, en este caso, de una "hacker de la pala" involuntaria.

Este singular episodio se convirtió en una anécdota mundial sobre la vulnerabilidad del mundo hiperconectado, y la distancia que separa la alta tecnología de la realidad de la vida rural en algunas regiones. Y si bien pasaron catorce años desde el incidente, el temor mundial de retroceder en lo comunicacional sigue persistiendo, como una pesadilla latente.