No es solo genética: los hábitos que pueden disparar el riesgo de cáncer de mama en Argentina
La Dra. Gabriela Bugarín, directora médica de oncología del MCD Argentina, alerta sobre el aumento de casos de cáncer de mama y el peligroso 30% de diagnósticos tardíos. La clave está en la educación y en hábitos cruciales.
Estamos en el mes que apunta a concientizar sobre la lucha contra el cáncer de mama, y a pocos días del día internacional. Pero, a pesar de las campañas, la oncóloga Gabriela Bugarín señala un dato preocupante: un 30% de los casos de cáncer de mama en Argentina se detectan en etapas avanzadas. Esto significa que miles de mujeres pierden la oportunidad de un tratamiento temprano y más efectivo.
Según la especialista, que habló con El Interactivo de Ciudadano News, las causas de esta demora no son solo médicas, sino sociales y geográficas. Muchas mujeres en el país enfrentan barreras como la dificultad para conseguir un turno, la falta de cobertura médica adecuada o, simplemente, vivir en zonas donde la movilización hacia un centro de salud es complicada.
Los 3 hábitos que aumentan el riesgo de cáncer
Bugarín enfatiza en que el riesgo no es únicamente genético. Si bien hay un 8% de los casos que tienen un vínculo con una alteración hereditaria, la mayoría está ligada a factores ambientales y de estilo de vida que se pueden modificar, como los siguientes:
1) Obesidad y sobrepeso: la acumulación de grasa corporal es un factor de riesgo conocido para varios tipos de cáncer, incluyendo el de mama. La especialista recomienda buscar un peso saludable y sostenerlo.
2) Tabaquismo: fumar sigue siendo un cofactor que "promueve" el desarrollo de la enfermedad. Dejar de fumar es una inversión directa en la salud que reduce significativamente el riesgo.
3) Dieta deficiente: el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados y la falta de una dieta más cercana al estilo mediterráneo (más verduras, menos grasas) impactan negativamente en la salud oncológica.
En ese sentido, la especialista recomendó a las mujeres, pero también a la población en general, que busquen evitar alimentos procesados y abogar por un estilo de vida más saludable, situación que se vuelve clave en personas mayores de 40 años.
Para acelerar la detección en lugares donde la experiencia del especialista puede ser un factor, la Inteligencia Artificial (IA) se presenta como una herramienta clave. La IA puede procesar imágenes de mamografías con gran velocidad, ayudando a los profesionales menos experimentados a emitir un diagnóstico más rápido y certero.
Además de la tecnología, la Dra. Bugarín subrayó la importancia de la red de contención familiar. Dado que muchas mujeres actúan como cuidadoras y se olvidan de su propia salud, el acompañamiento de la pareja, hermanos o hijos es fundamental para que ellas se activen y no pospongan sus chequeos. "La familia debe ser promotora del cuidado", sentenció.
Mamografía, la herramienta de oro
Si bien el autoexamen es un buen ejercicio para "conocer el propio cuerpo", la oncóloga es clara: la mamografía es el único método diagnóstico comprobado para detectar nódulos que aún son demasiado pequeños para palpar.
La recomendación general es realizarse la mamografía de forma anual a partir de los 40 años. Sin embargo, si hay antecedentes familiares de cáncer de mama (abuelas, tías, madre), la consulta debe realizarse antes de esa edad para evaluar un protocolo de control más temprano. El cambio de hábitos y la mamografía a tiempo son las defensas más fuertes contra esta enfermedad.