La tensión escaló este lunes por la mañana en puente La Noria, donde más de 300 trabajadores de la feria La Salada cortaron completamente el tránsito en ambos sentidos del Camino Negro en reclamo por la reapertura del predio, clausurado hace más de once días tras la detención de Jorge Omar Castillo, conocido como el Rey de La Salada.
La protesta, que comenzó de forma pacífica con consignas, carteles y una olla popular, terminó convirtiéndose en un violento enfrentamiento entre manifestantes y efectivos de la Policía Federal, que intentaban despejar la zona para restablecer la circulación vehicular hacia la Ciudad de Buenos Aires.
Enfrentamientos y caos en el acceso sur
Cerca de las 9 de la mañana, la situación se desbordó. Un grupo reducido de feriantes se ubicó cara a cara con el cordón policial, lo que derivó en empujones, insultos y finalmente una fuerte represión con balas de goma y gas pimienta. Del lado de los manifestantes, volaron piedras y botellas. Las imágenes rápidamente se viralizaron en redes sociales y ocuparon el centro de la agenda noticiosa.
La violencia provocó un caos vehicular que se extendió por varias horas en uno de los accesos más transitados del conurbano sur, generando largas filas de autos y colectivos, con usuarios atrapados en el tránsito sin poder avanzar hacia Capital Federal.
El reclamo: volver a trabajar
El foco del conflicto está en el cierre de la feria La Salada y del Paseo de Compras Urkupiña, dos espacios que dan trabajo informal a unas 10 mil personas. "Nos dejaron sin un peso, sin la posibilidad de trabajar. Entendemos que haya causas judiciales, pero no pueden dejarnos en la calle", dijo uno de los voceros de los puesteros en diálogo con C5N.
La clausura del predio fue ordenada en el marco de una causa judicial que investiga presuntas actividades ilícitas relacionadas con el manejo del predio, entre ellas extorsiones, cobro ilegal de puestos y lavado de dinero. No obstante, los trabajadores aseguran no tener relación con esas denuncias y exigen una respuesta inmediata para poder subsistir.
"Queremos trabajar, no queremos violencia. Pero si no nos escuchan, no tenemos otra manera de que nos vean. Hay chicos que no están comiendo porque sus padres no tienen ingresos desde hace días", agregó otra manifestante.
Silencio oficial y expectativa de resolución
Hasta el momento, no hubo declaraciones oficiales del Gobierno nacional ni del provincial respecto a la situación. Sin embargo, fuentes cercanas al Ministerio de Seguridad bonaerense confirmaron que se sigue de cerca el conflicto y que podría haber reuniones en las próximas horas con representantes de los trabajadores.
El caso pone de manifiesto una problemática estructural del comercio informal en el conurbano y la dependencia de miles de familias de circuitos no formalizados que, al ser clausurados, generan impactos sociales inmediatos.
Mientras tanto, los feriantes anunciaron que continuarán con las protestas si no reciben una respuesta concreta. La tensión sigue latente, y Puente La Noria se convirtió una vez más en escenario de un reclamo desesperado por el derecho a trabajar.