María Alexandra Gómez, esposa del gendarme argentino Nahuel Gallo, rompió el silencio en el programa Sin Verso, de Ciudadano News, para compartir la angustia que vive mientras su marido permanece retenido bajo el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. A 373 días de su retención, la situación es "muy dolorosa", especialmente en el mes de diciembre, un tiempo dedicado a la unión familiar que ellos no pueden compartir.
La charla se da en el marco de la denuncia que nuestro país presentó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por la detención ilegal del gendarme argentino. A través de Carlos Foradori, representante local ante las Naciones Unidas, advirtió que "el silencio y la inacción de la comunidad internacional ante el caso implica una 'complicidad' con las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen de Nicolás Maduro.
Desaparición forzada y violación de derechos
Gómez denunció que Nahuel Gallo no está "preso" ni "detenido", sino que se encuentra en una "desaparición forzada en Venezuela". Según su testimonio, el gendarme no ha tenido asistencia consular ni ayuda de abogados, y nunca fue presentado ante un tribunal, sufriendo una violación a sus derechos humanos y al debido proceso desde el 8 de diciembre de 2024.
Aunque saben, por testimonios de terceros que estuvieron en "el rodeo", que Nahuel está vivo y se mantiene fuerte, no han podido tener contacto directo con él. Además, no existe orden judicial conocida para el hombre, quien está incomunicado y acusado de "atentar contra la seguridad del Estado venezolano", algo que ocurrió cuando "ni siquiera había pisado el territorio de ese país".
La esperanza navideña de un niño
María Alexandra confesó que sueña todos los días con el regreso de Nahuel, sintiendo dolor y frustración al no poder haber hecho algo antes. Uno de los mayores desafíos es criar sola a su hijo pequeño, Víctor. Ella relató una anécdota conmovedora: en el jardín de infantes, Víctor confunde "Papá Noel" con su padre y dice: "Papael va a venir ahora en Navidad". Por ello, su esposa implora por un milagro: "le pido el milagro a Dios, porque se me parte el corazón este 24 de diciembre".
A pesar del aislamiento, Gómez mantiene la esperanza de que la presión social y mediática logre su objetivo, pues afirmó que "La denuncia y la presión social sirven para que Nahuel, de alguna u otra manera, se entere de que nosotros no hemos bajado los brazos y nunca hemos dejado de luchar por él". Su deseo y necesidad es clara: que Nahuel regrese a casa para que Víctor pueda abrazar a su padre.


