En una entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), el oftalmólogo Raúl Roberto Mutilva analizó en profundidad la fotofobia, una sensibilidad extrema a la luz que, según explicó, se ha intensificado con el auge de tecnologías y fuentes de iluminación modernas. "La fotofobia es eso, la fobia a la luz, es como que el ojo está siendo bombardeado por una energía que no la puede controlar", señaló.
Mutilva destacó que el problema radica en cómo las luces actuales, en especial los LED, afectan la visión. "Esos LED que consumen menos energía tienen una intensidad de onda que, aunque cierres la pupila, sigue entrando. Incluso a mis 67 años, ir detrás de un patrullero con sus luces LED es tremendamente molesto", confesó.
El oftalmólogo también se refirió al impacto de la luz azul de dispositivos como celulares y computadoras, así como la exposición a ambientes altamente iluminados en comercios y hogares. "Nuestros abuelos no estaban sometidos a esta clase de luz constante. El cerebro responde generando incomodidad, lo que lleva a cubrirse con la mano, usar anteojos oscuros o simplemente sentirse a disgusto", detalló.
La importancia de los anteojos de calidad
Mutilva subrayó los peligros de utilizar lentes de sol de baja calidad, que no filtran adecuadamente la luz ultravioleta (UV). "Un estudio de la Universidad de Morón encontró que casi el 90% de los lentes testeados filtraban mal la luz UV. Esto es especialmente grave en los anteojos de niños, porque al oscurecer el ojo, dilatan la pupila y permiten que entre más radiación", explicó.
Para evitar riesgos, recomendó adquirir anteojos de sol en ópticas reconocidas y realizar una sencilla prueba: mirar un semáforo con los lentes y verificar que los colores no se distorsionen.
En regiones como Mendoza, donde los reflejos de la nieve, el agua y las montañas intensifican la exposición, los anteojos de sol de calidad son imprescindibles.
La fotofobia como síntoma y el desgaste de la retina
Según Mutilva, la fotofobia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede estar relacionado con condiciones como la migraña. "A veces, no se sabe si la fotofobia desencadena la migraña o viceversa, pero suelen ir de la mano", comentó. Además, descartó que sea una condición hereditaria, señalando que la tolerancia a la luz varía entre las personas.
El oftalmólogo también advirtió sobre el impacto del exceso de luz en la retina, que convierte la energía lumínica en electricidad. "Cuando la retina queda saturada, se produce un enceguecimiento temporal. Es como cuando cierras los ojos tras mirar una luz intensa y sigues viendo un reflejo", explicó.
Una reflexión sobre la modernidad y la luz
Finalmente, Mutilva hizo una comparación entre el presente y el pasado, recordando como generaciones anteriores vivieron bajo la tenue iluminación de velas y faroles. "Hoy no lo soportaríamos. Mientras más luz, parece que vemos mejor, pero estamos haciendo trabajar a destajo a la retina, y con los años, eso pasa factura", concluyó.
La fotofobia, más que un inconveniente, es un llamado de atención del ojo frente al exceso de luz que caracteriza a la vida moderna. Por ello, proteger la visión con medidas adecuadas y anteojos de calidad se vuelve esencial en un mundo cada vez más brillante.
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