En el marco de una creciente tensión comercial global, China ha implementado salvaguardias que actúan como cupos a la importación de carne vacuna. Según Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina, esta medida "es un ardid para ir regulando el comercio sin decir que lo estás haciendo", afectando principalmente a Brasil con recortes significativos, mientras que Argentina ha recibido un trato algo más "amable" en la asignación de cuotas.
No obstante, y en diálogo con Sin Verso, por Ciudadano News, el consultor advirtió que el país ya no puede depender exclusivamente del gigante asiático y "debe acelerar su diversificación hacia otros destinos, considerando que el escenario internacional se está reconfigurando drásticamente".
Stock en caída y una industria bajo tensión
El panorama interno presenta complicaciones severas debido a una pérdida de stock de casi 4,5 millones de cabezas desde 2022, situación derivada de la alta inflación y desajustes en las políticas de precios. Costamagna explica que "si vos tenés esos desajustes económicos, lo pagás con el stock".
"La menor oferta de animales para faena podría comprometer el nivel de empleo, ya que va a ser un año tensionado, y con seguridad habrá fábricas que cerrarán u otras que van a tener que manejar mejor el tiempo de sus empleados", afirma el referente del sector cárnico.
India: el nuevo motor del mercado global
Pese a las dificultades locales, Costamagna identifica una oportunidad histórica en el sudeste asiático y, fundamentalmente, en la India, país que aparece como el nuevo gran consumidor. El consultor destaca que "el futuro lo tiene Sudamérica porque básicamente tiene menos población y más cantidad de vacas", concentrando nuestra región el 33% del stock mundial.
Para capitalizar este potencial, Argentina debe mejorar su eficiencia productiva: el objetivo es pasar de los 60 kilos actuales de carne por cabeza a los 90 kilos que logra Australia, un proceso que requiere financiamiento y una visión exportadora renovada.

