El Air Show 2019, el festival de aviación más grande del mundo, concluyó su actividad con un ágape en el Lago Base de los hidroaviones, en donde se bebió un tráiler de cerveza.
En horas de la noche, el imponente espectáculo mundial, que cumplió su 50° aniversario, cerró con un colorido show nocturno de acrobacias y fuegos de artificio, y fue realmente grandioso.
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Un párrafo aparte que merece ser destacado, fue la excelente organización, nada que criticarle. La ayuda y preferencia hacia la prensa fue impecable durante el desarrollo de la muestra y, a raíz de las enormes dimensiones, el público asistente se logró mover en buses y pequeños trenes, que trasladaban a los asistentes de un extremo al otro dentro del gran aeródromo (foto).
Ya con la valija repleta de nostalgia, al observar que lamentablemente estamos lejos del estilo de vida del primer mundo, tendremos que esperar una año más para reencontrarnos en Oshkosh.
A los lectores de El Ciudadano los reencontraré cuando un tema aeronáutico así lo justifique. Mientras tanto, y por cualquier consulta, estamos a su disposición en nuestra redacción.
Autos y aviones
Hace años, el hombre trató de combinar un avión que plegara sus alas y pudiera circular como un automóvil, para poder guardarlo en un garage.
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Así, algunas de estas marravillosas aeronaves ya se encuentran a la venta, como es el caso del italiano “Terrafugia".
Otra nave con fuerte éxito es el "Icom", que pliega sus alas y sus ruedas sirviendo también de hidroavión. Su construcción totalmente plastificada lo hace ideal para evitar la corrosión del mar.
Finalmente, este año apareció un nuevo prototipo: el "Samson", el cual tramita la homologación correspondiente.