En enero, los precios en mostrador de los distintos cortes de carne bovina registraron una suba de 2,7% con respecto a diciembre, cuando a su vez ya habían registrado un alza del 13%, según los relevamientos llevados adelante por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) e incluidos en un reciente informe sectorial del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Pero un análisis más pormenorizado permite comprobar diferencias importantes en los incrementos según los cortes seleccionados, con subas más altas en el promedio de los considerados "cortes caros", pero en un listado que encabeza uno de los más económicos.
Los cortes que más subieron
Al respecto, CEPA indicó que en enero los cortes "caros" tuvieron un alza del 2,6%, los "intermedios" un 2,4% y los "económicos" un 2%.
Pero el corte de mayor aumento porcentual, más allá de lo indicado en el promedio, fue el de las hamburguesas congeladas, con un incremento del 8,2% que, según CEPA, "podría estar impulsado por una mayor demanda, ya que, dentro de los productos de carne vacuna y en un contexto de pérdida de poder adquisitivo, representan la opción más económica para las familias".
Después de las hamburguesas, las principales subas de enero se dieron en nalga/tapa de nalga (7,4%), asado (6,8%), falda (6%), vacío (5,4%) y matambre (4%).
Supermercados y carnicerías
El precio promedio de la carne vacuna en supermercados mostró un alza mensual de 3,4%, resultando mayor que la registrada en las carnicerías, donde se experimentó una suba de precios de 2,4%.
Si bien en diciembre, enero y probablemente febrero (el viernes se conocerá el Índice de Precios al Consumidor del mes) los aumentos de la carne superaron a la inflación, en términos interanuales se dio la evolución inversa, con subas del 56% en los cortes vacunos contra un aumento general de precios del 84,5%.
En el acumulado de los últimos doce meses, "todos los cortes de carne bovina incrementaron sus precios por debajo de la inflación general de la economía", destacó CEPA, con el asado y el vacío, los cortes más representativos del consumo interno, por sobre el nivel general con 64% y 57%, respectivamente, al contrario de lo ocurrido con el matambre (52%).
El pollo, principal sustituto de la carne bovina, no aumentó de precio en enero (en diciembre había alcanzado una suba de 6,3%) mientras que el asado lo hizo 6,8%, con lo cual aumentó la brecha que separa ambos productos, elevándose a 3,13 kilos de pollo por cada kilo de asado.
Respecto al pollo, es relevante destacar el auge de una variante de consumo que ha ido ganando terreno en los últimos tiempos: la carne picada (o molida) de pollo.
Caída del consumo
Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), el consumo per cápita de carne bovina en enero de 2025 fue de 47 kg/año, el valor más bajo de los últimos 30 años, con una baja interanual del 3,2%.
Según CEPA, ese descenso en el consumo interno de carne "es el reflejo de la (in)capacidad de compra de los salarios que se ha deteriorado significativamente desde noviembre de 2023 a diciembre de 2024", al punto que "el promedio ponderado del Índice de Salario del Indec, registra una retracción en términos reales, de 8,4% en el primer año de gobierno de Javier Milei".
En contraposición, las exportaciones de carne se encuentran en niveles récord, con 935.261 toneladas equivalente res c/hueso en 2024, 9,7% por encima del acumulado en 2023.
"De este modo, podemos concluir que la carne que dejó de consumirse en Argentina fue depositada en el mercado externo", sostuvo la entidad dirigida por el economista Hernán Letcher.
Por último, el precio del novillito en Cañuelas registró aumentos del 8,1% en noviembre, 10,9% en diciembre, 5,1% en enero y 12,7% en febrero, con un acumulado del 42% en el cuatrimestre.