Aunque la refrigeración es el método de conservación más común, los expertos en salud y nutrición advierten que la mayoría de las familias simplemente "programan la heladera y se olvidan", cometiendo errores críticos.
"Almacenar los alimentos perecederos en refrigeración es el primer paso, pero también es necesario tener en cuenta cuánto tiempo han estado expuestos al aire y cuánto tiempo llevan almacenados", declaró Emily Hilliard, secretaria de prensa del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
Y agregó: "Incluso los alimentos refrigerados pueden desarrollar moho y microorganismos peligrosos como listeria y salmonela".
El error fatal con la carne cruda
El error más grave en términos de seguridad alimentaria es la contaminación cruzada, y la carne cruda es su principal vector. La carne cruda siempre debe colocarse en el lugar más frío de la heladera, que suele ser la parte inferior.
- No la dejes fuera: la carne cruda no debe dejarse a temperatura ambiente por más de dos horas.
- No la descongeles afuera: se debe evitar descongelar la carne sobre la mesada; lo correcto es hacerlo en la heladera.
Lo que debés sacar de la heladera
La clave para alargar su vida útil "reside en comprender la temperatura y la humedad relativa", explicó Wyatt Brown, profesor emérito de la Universidad Politécnica Estatal de California.
- Tomates: expertos recomiendan no guardar los tomates en el refrigerador, ya que el frío puede alterar su sabor y textura. Es mejor dejarlos a temperatura ambiente.
- Papas y cebollas: ambas deben guardarse fuera de la heladera en un lugar fresco y seco.
- Frutas: manzanas, peras y aguacates emiten etileno, un gas que acelera la maduración de todo lo que está cerca.
- Pan: se acelera el proceso por el que se reseca y se pone duro. Solo se debe refrigerar en climas muy húmedos o congelar si se busca conservarlo por largo plazo.
El error con lácteos y huevos
Otro error de organización se relaciona con el uso de la puerta de la heladera:
- Huevos en la puerta: aunque la huevera esté en la puerta, este es el lugar más cálido, ya que la temperatura fluctúa al abrirse. Lo correcto es guardar los huevos en los estantes centrales o inferiores, donde la temperatura es estable.
- Lácteos: la leche, el yogur y los quesos tampoco deben ir en la puerta. Guardalos en los estantes medios. Los quesos deben estar alejados de la puerta porque la circulación de aire podría resecarlos.
- Sobras: son los alimentos más seguros y de uso rápido. Guardalos en los estantes superiores para un acceso cómodo. Las sobras solo deben conservarse de 3 a 4 días en refrigeración.
