Ley de Libertad Educativa:¿qué educación necesitan las nuevas generaciones?
La especialista Guillermina Tiramonti habló en Sin Verso sobre la reforma educativa, los desafíos del sistema y la necesidad de transformar el modelo escolar.
La especialista en educación Guillermina Tiramonti analizó en Sin Verso por Ciudadano News el borrador del proyecto de Ley de Libertad Educativa impulsado por el Gobierno nacional. La experta advirtió que la iniciativa no constituye una reforma educativa, sino un cambio en el sistema de gobierno del sector, que reviste un giro conceptual histórico.
La familia como primera instancia y un Estado subsidiario
Tiramonti explicó que el proyecto invierte la lógica tradicional de la legislación educativa argentina: "Pone en primera instancia a la familia y a la sociedad civil como principales agentes de la educación y plantea que el Estado es subsidiario en este tema".
De esta manera, señaló, la norma propone que el Estado brinde servicios educativos solo en ausencia de oferta privada o social, lo que representa "el reverso de lo que se ha planteado siempre en materia de legislación educativa, donde el Estado aparece como el primer proveedor y responsable principal".
Para la especialista, esta idea constituye "una reivindicación histórica de las posiciones privatistas".
Resultados deficientes y responsabilidades pendientes
Consultada sobre si este cambio podría ser beneficioso, Tiramonti remarcó que la discusión no pasa por la filosofía del sistema, sino por su efectividad real: "Tenemos leyes donde el Estado es el principal responsable, pero los resultados son muy malos. Los aprendizajes de los chicos son muy malos".
Sin embargo, aclaró que la propuesta no asegura mejoras: "Si eso va a ser mejor o peor, es difícil plantear... está por verse".
Educación como servicio esencial y el debate docente
Uno de los puntos más controvertidos es el intento de declarar la educación como servicio esencial, lo que algunos sectores docentes consideran un modo de limitar el derecho a huelga. Tiramonti reconoció la necesidad de asegurar la apertura de escuelas: "Basta de que el chico llegue a la escuela y la escuela está cerrada. Yo estoy absolutamente de acuerdo".
Pero aclaró que esta medida no resolverá los problemas de aprendizaje: "Esa guardia soluciona el problema de la familia y del propio chico que llega a la escuela, pero si ahí va a aprender algo o no es otra cosa".
Sobre los conflictos gremiales, agregó: "Me parece que es momento en que los docentes mismos empiecen a discutir esta estrategia, porque no me parece que haya dado resultado".
¿Atenta contra la educación pública?
Tiramonti reconoció que el borrador expresa una "valoración de lo privado y una secundarización de lo público", aunque advirtió que en el país predominan los slogans por encima de las evaluaciones reales: "Si se cumple lo que la ley del 2006 estableció, no necesitamos cambiar la ley".
Escuelas del siglo XIX y alumnos del siglo XXI
La especialista coincidió con los entrevistadores en que la crisis educativa excede cualquier cambio normativo. Las desigualdades infraestructurales —que van desde falta de ventilación hasta estudiantes asistiendo "al aire libre"— vuelven abstractas muchas discusiones sobre modernización.
Por eso insistió: "Un cambio de ley no modificaría nada. Las reformas de educación no resultan de una ley... hay que establecer cuáles son efectivamente las obligaciones de las jurisdicciones y que esto se cumpla".
También señaló la urgencia de mejorar la formación docente: "No se mejora la formación docente por más tiempo de formación, sino por otra calidad de formación".
El desafío de educar para un mundo incierto
Para Tiramonti, el foco principal debería estar en actualizar los contenidos y competencias que se enseñan, en lugar de discutir modelos privatistas o estatistas: "¿Qué saberes necesitan nuestros chicos? Lo que les estamos dando ahora no alcanza para nada... cuando no somos capaces de darles los instrumentos para entender un mundo que cambia permanentemente, los condenamos a una posición marginal".
Evitar debates del siglo pasado
Finalmente, la especialista rechazó volver a discusiones históricas que enfrentan educación pública contra privada, familias contra Estado: "No tenemos que volver a la discusión de principio de siglo. El Estado es el que tiene que garantizar la educación de los chicos".