La enfermedad renal crónica (ERC) avanza de manera silenciosa y muchas veces sin dar señales claras hasta etapas tardías. En Argentina, afecta a 1 de cada 8 personas, lo que equivale al 12% de la población. Así lo explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), el médico clínico y nefrólogo Marcelo Userpater, quien alertó sobre la necesidad de instalar la prevención como práctica cotidiana.
"Es una enfermedad que en general es progresiva. No suele dar síntomas en las etapas iniciales, por eso es fundamental el diagnóstico temprano. Lo más recomendable es realizar un análisis de sangre y orina una vez por año, sobre todo en personas con antecedentes", señaló el especialista.
Entre las principales causas que llevan a la insuficiencia renal, Userpater enumeró la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, los antecedentes familiares y la edad superior a 50 años. Según el nefrólogo, en la mayoría de los casos los pacientes llegan a la etapa de diálisis —terapia de sustitución renal— cuando el daño ya es irreversible.
"En Argentina tenemos un promedio de 30 mil personas en diálisis y cada año ingresan unas 7.500 más. Sin embargo, los trasplantes apenas alcanzan los 1.500 anuales, lo que deja en evidencia la brecha entre la demanda y la respuesta sanitaria", advirtió.
Síntomas y riesgos ocultos
La ERC no suele manifestarse en sus primeras fases. Cuando los síntomas aparecen, ya hay complicaciones como anemia crónica, reducción del volumen de orina, trastornos de minerales (sodio, potasio, calcio y fósforo) y problemas óseos debido a la falta de activación de la vitamina D.
"El riñón es un filtro que depura la basura del cuerpo. Cuando deja de funcionar, esas toxinas se acumulan en la sangre y dañan al resto de los órganos", explicó Userpater.
Hábitos que marcan la diferencia
El especialista destacó que la medicina preventiva es la herramienta más eficaz contra la enfermedad. Algunas recomendaciones clave son:
- Control anual de presión arterial, glucemia y función renal.
- Dieta equilibrada, basada en alimentos naturales y reducción de ultraprocesados.
- Moderación en el consumo de líquidos (aprox. 3% del peso corporal).
- Ejercicio regular y control del peso.
- Uso responsable de medicamentos: evitar la automedicación con antiinflamatorios como ibuprofeno o diclofenac, que pueden dañar el riñón.
"Un estilo de vida saludable puede retrasar de manera significativa la progresión de la enfermedad. La prevención siempre será menos costosa y más efectiva que el tratamiento de las complicaciones", remarcó Userpater.
Un llamado a la conciencia
La enfermedad renal crónica no distingue edades y cada vez afecta a más personas jóvenes. Ante este panorama, el mensaje del especialista es claro: "Cuidarse no es tan difícil: un análisis de sangre y orina una vez al año, alimentación saludable, ejercicio, control de la presión arterial, del azúcar y del peso".
La epidemia silenciosa ya está instalada. El desafío es detectarla a tiempo y reducir el impacto que genera en la vida de miles de argentinos.
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