Patagonia en alerta: emergencia por la 'tucura sapo', el bicho caníbal que devora pastizales
SENASA declaró alerta fitosanitaria en Chubut, Río Negro y Santa Cruz ante la plaga de tucura sapo. Conocé qué es este insecto caníbal, cómo afecta a la producción y qué dicen los expertos.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró una alerta fitosanitaria en Chubut, Río Negro y Santa Cruz ante la expansión de la tucura sapo, un saltamontes nativo que devora pasturas y pone en riesgo la producción ganadera. La resolución 816/2025, publicada en el Boletín Oficial el 28 de octubre, estará vigente hasta el 31 de marzo de 2026 y crea una mesa interinstitucional para coordinar el monitoreo y el control de la plaga. En los últimos años se han repetido los brotes de este insecto en la estepa patagónica; ahora, con nuevas detecciones de nacimientos en varios focos, las autoridades temen que se repita la "película de terror" que relató un productor de Cushamen.
La tucura sapo: saltamontes nativo y caníbal
Los especialistas coinciden en que la Tucura sapo (Bufonacris claraziana) es un acrídido nativo de la Patagonia. Se trata de un saltamontes robusto, de entre 3 y 5 cm de largo. A diferencia de las langostas, no tiene alas: se desplaza arrastrándose, en grandes grupos, y su avance parece mover el suelo.
Tucura sapo.
Alimentación y canibalismo. Este insecto se alimenta de vegetales y de otros ejemplares muertos, por lo que se ganó el apodo de bicho caníbal.
Hábitat y reproducción. Pone sus huevos en terrenos pedregosos, donde predominan arbustos y pastizales. Cada hembra puede depositar hasta 40 huevos y el ciclo se repite cada primavera, lo que provoca explosiones demográficas si no se corta el ciclo reproductivo.
Inocuo para el ser humano. Aunque su aspecto resulte inquietante, "no representa ningún riesgo directo para las personas ni transmite enfermedades", aseguró Héctor Medina, coordinador del Programa Nacional de Langostas y Tucuras del SENASA. En otra entrevista explicó que la especie "sólo se alimenta de materia vegetal y no transmite ningún tipo de enfermedad a las personas" y que "el daño directo al ser humano no existe".
Emergencia fitosanitaria y testimonios: de la alerta a la indignación
El avance de la tucura sapo obliga a reforzar el control. El SENASA recordó que cualquier persona que detecte ejemplares -huevos, ninfas o adultos- debe notificarlo a la autoridad. Además, la resolución insta a los productores a permitir el ingreso de técnicos y aplicar insecticidas autorizados. Héctor Medina subrayó que las aplicaciones químicas deben hacerse en condiciones climáticas óptimas para proteger la salud humana, animal y el ambiente.
"Los niveles poblacionales de la tucura sapo son altos en la región y por este motivo es que se declara un alerta fitosanitaria", explicó Medina. En otra entrevista, añadió que se trabaja temprano en el monitoreo con un gran esfuerzo de los productores.
Desde la meseta central de Chubut, el director de Corfo, Mario Reguiló, reconoció que "habíamos avanzado con un programa de manejo pero evidentemente no dio resultado y ahora la plaga creció mucho y nos cuesta combatirla". El funcionario lamentó que la falta de controles preventivos cuando la especie era juvenil dificulta la lucha: "ahora se complica porque llegan a la etapa de la adultez y requieren otro tipo de remedios para atacarlas".
La situación preocupa a los habitantes de Cushamen y otros parajes: "Es una película de terror", graficó un productor al describir el desplazamiento de millones de insectos. Reguiló agregó que, al avanzar, las tucuras "comen todo a su paso, incluso se comen entre ellas porque tienen hábitos caníbales" y detalló que hay focos en Lagunita Salada, Pocitos de Quichaura y el paraje Talagapa.
Impacto en la producción y en los ecosistemas
Aunque no afecta al ser humano, la Tucura sapo constituye una amenaza seria para la economía patagónica: al competir con las ovejas por los pastos, reduce la disponibilidad de forraje y compromete la producción ovina. Los brotes anteriores han afectado decenas de miles de hectáreas; en 2022 se estimaba que 20 000 hectáreas estaban invadidas.
El insecto también influye en la salud de los ecosistemas: la desaparición de la cobertura vegetal favorece la erosión de los suelos y altera el equilibrio de los mallines y pastizales achaparrados. Las explosiones demográficas suelen ocurrir en años cálidos y secos, por lo que el cambio climático podría intensificar los brotes.
Historia de los brotes y ciclo biológico
La Tucura sapo registra explosiones poblacionales cíclicas, aproximadamente cada tres años. En 2020 y 2022 se declararon emergencias fitosanitarias; la actual alerta se extiende hasta marzo de 2026.
El ciclo biológico comienza cuando las hembras depositan los huevos en otoño. Estos permanecen enterrados durante el invierno y eclosionan a fines de la primavera. Las ninfas crecen y forman agregaciones en verano, cuando los daños a la vegetación son mayores. Con el descenso de las temperaturas, parte de la población muere.
Qué se puede hacer: monitoreo y cooperación
Expertos del SENASA y el INTA recomiendan monitorear los pastizales en primavera para detectar tempranamente los nacimientos y realizar aplicaciones localizadas con insecticidas autorizados. Medina recordó que el control químico debe aplicarse en las horas más frescas, cuando las tucuras se agrupan, y que la cooperación entre productores, gobiernos y científicos es fundamental.
Además, los especialistas aconsejan conservar la vegetación nativa para limitar la expansión de las tucuras y diversificar la cobertura vegetal; así se reduce la disponibilidad de alimento homogéneo y se dificulta la formación de focos. La recién creada Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras en la Patagonia convocará a universidades, gobiernos y productores para coordinar acciones.