Eliana Adi: la historia de superación detrás del robo millonario en Luján de Cuyo
Un robo millonario en Luján golpeó a la fábrica de papel higiénico El Lagarto, pero su dueña, Eliana Adi, no es una empresaria común. Su historia es un ejemplo de resiliencia y amor al prójimo.
El robo millonario en Luján de Cuyo golpeó a la fábrica de papel higiénico El Lagarto, pero su dueña, Eliana Adi, no es una empresaria común. Con 20 años de servicio comunitario, un camino de fe inquebrantable y miles de testimonios que llegan a diario, su historia es un ejemplo de resiliencia y amor al prójimo.
El rostro detrás de un robo millonario en Luján de Cuyo
La madrugada del robo en la fábricaEl Lagarto no sólo significó pérdidas económicas cuantiosas. Para su propietaria, Eliana Yamila Adi, fue un golpe emocional y espiritual. Sin embargo, lejos de quebrarse, eligió alzar la voz. "Algún día sabrán que, por más que me cerraron las puertas o me dieron un galpón roto, eso no me detuvo. Hoy soy una mujer emprendedora que salió adelante con la asistencia del cielo... mi luz nunca la han podido apagar", afirmó con determinación.
Galpón para la fábrica El Lagarto.
Eliana lleva dos décadas trabajando en silencio, sosteniendo un proyecto que combina producción, asistencia social y oración. Miles de personas le escriben a diario compartiendo testimonios de fe, sanaciones y cambios de vida, que ella recibe como alimento para continuar su misión.
En 2017, esta mendocina decidió unir su vocación de servicio con un emprendimiento productivo. Nació así el grupo de oración Tierra de María y, poco después, una pequeña fábrica de rodillos para pintura instalada en el fondo de su casa.
Allí daba trabajo a jóvenes que salían de las adicciones, ofreciéndoles techo, comida y un sueldo. "La ayuda no es sólo económica, sino que te dignifiques ganando tu dinero", explica. En su casa llegaron a vivir siete personas en rehabilitación, a las que acompañaba con charlas, oración y una rutina de trabajo.
Equipo trabajando
Fábrica de rodillos.
Su compromiso la llevó incluso a pagar tratamientos de recuperación con sus propios recursos. Pero un conflicto legal con uno de los beneficiarios, que la denunció laboralmente, le dejó una profunda herida emocional. "Me dolió más que por lo económico, porque yo los amaba y creía en ellos", recuerda.
El salto hacia la fábrica de papel higiénico
Lejos de rendirse, Eliana retomó un viejo sueño: fabricar papel higiénico. Sin recursos ni espacio, tocó puertas en la Municipalidad de Luján de Cuyo y, ante la falta de respuesta, decidió dejar personalmente una carta manuscrita al entonces intendenteOmar De Marchi. Esa decisión cambió el rumbo.
El funcionario la contactó y la derivó a Gabriela Fretes, directora de emprendimientos. Así consiguió dos naves en el Parque Industrial, donde desde hace dos años produce papel higiénico bajo la marca El Lagarto.
Ese avance implicó dejar el trabajo directo con personas en recuperación de adicciones, pero mantuvo vivo Tierra de María, que sigue siendo un espacio de oración y contención. "También trabajo para el cielo, no sólo para el hombre", afirma.
Un robo que pone a prueba su resiliencia
Días atrás, delincuentes ingresaron a la planta industrial y sustrajeron una importante cantidad de insumos y producción terminada. Las pérdidas se estiman en cifras millonarias. Eliana no oculta el dolor, pero tampoco la determinación: "Aquí estoy parada nuevamente, y seguiré luchando ante este desafío hasta alcanzar mi meta".
Para cumplir con sus compromisos y pagar a sus proveedores, Eliana tomó una decisión drástica: poner a la venta su camioneta, uno de los pocos bienes personales de alto valor que posee. "Es lo que tengo para seguir adelante, para que nadie se vea perjudicado por lo que pasó", asegura.
Camioneta puesta a la venta
Para ella, el dinero no es el fin, sino un medio. "El dinero es sólo una herramienta que te permite vivir y compartir", sostiene. Sus palabras, cargadas de fe, resumen una filosofía de vida que ha puesto a prueba en innumerables batallas.
Fe que trasciende fronteras
El grupo Tierra de María se expandió a Chile y su oratorio en Mendoza recibe diariamente a personas que buscan un espacio para rezar, compartir o contar sus experiencias de sanación. "Soy una simple vasija llena de grietas... pero desde esas grietas Dios deja caer gotitas de agua viva", reflexiona.
Con miles de testimonios que llegan cada día a través de mensajes, llamadas y visitas, Eliana sabe que su labor impacta mucho más allá de lo que produce su fábrica. "Esto es algo muy grande; yo sólo soy un instrumento de Dios", asegura.
Más que una fábrica, una misión
Para Eliana Yamila Adi, El Lagarto no es sólo una fábrica de papel higiénico. Es la concreción de un sueño que empezó en un patio de barrio, se alimentó de oración y trabajo duro, y sobrevivió a la traición, las crisis económicas y ahora, a un robo millonario.
Su historia es la de una mujer que no se deja definir por las pérdidas, sino por la fuerza con la que se levanta después de cada golpe.