Trinidad Croseri y Katherina Abellán, fundadoras de Savia, decidieron aplicar sus conocimientos de ingeniería agrónoma para crear una línea de cosmética honesta.
La misión de la marca va más allá de ofrecer productos útiles: busca ser completamente transparente, brindando información de calidad que permita a los consumidores reconocer la falsa cosmética natural, conocida como "greenwashing".
Crema corporal: nutre, relaja y refresca la piel con ingredientes orgánicos.
La filosofía es clara y natural: trabajan con plantas cultivadas de manera agroecológica para crear productos que cuidan y reparan la piel, sin recurrir a tóxicos ni derivados del petróleo.
"Nosotras lo que buscamos con la marca es que sea tan utilitaria como la cosmética tradicional, pero además queremos sumar el valor de que muchas de las plantas que usamos las cultivamos nosotras mismas en nuestros jardines", explicó Croseri en El Interactivo de Ciudadano.news.
De la tierra mendocina al cuidado de la piel
Su producción se basa en lo local: priorizan el cultivo propio y el uso de insumos mendocinos, como el aceite de oliva orgánico y la jarilla. Esta cercanía permite reducir la huella de carbono y fortalecer una economía circular.
Uno de sus productos estrella es el Oleato de Caléndula, recomendado para regenerar la piel y aliviar afecciones como dermatitis atópica, rosácea, paspaduras y quemaduras. Al ser aséptico, resulta seguro incluso para bebés.
Otro producto esencial es el repelente, que evita los tóxicos y tiene ingredientes naturales como Aguaribay, clavo de olor, lavanda y citronela. Además, la marca incentiva la reutilización, una política central de su filosofía.
"Tenemos una política de empresa que es el retorno de los envases. Las personas devuelven los envases, nosotros lo que hacemos es lavarlos y reutilizarlos", manifestó.
Savia demuestra que es posible unir la ciencia de la agronomía con la sabiduría de las plantas para ofrecer un cuidado completo, honesto y profundamente conectado con la tierra mendocina.