Cómo Entre Dos logró combinar tradición, innovación y amor en cada alfajor
Detrás del sabor que enamoró a miles hay una historia de amor, esfuerzo y visión. Entre Dos nació entre dos personas y creció hasta convertirse en una de las marcas más queridas del país.
Cuando Entre Dos nació, allá por 2008, nadie imaginaba que aquel alfajor de ron, marcaría el inicio de una historia de amor, trabajo y dulzura. "Fuimos reconocidos (nacionalmente) con el alfajor de ron, recordó Valentina Garrido, embajadora de la marca en diálogo con El Interactivo,
"Abrís el packaging y sentís el aroma al ron, el toque de maní, ese crocante que a la gente le encantó. Desde ahí todo fue explosivo: nuevos sabores, nuevos aromas, y un público que crecía con nosotros", destacó.
Detrás de cada producto hay un equipo y un compromiso. "No sale un alfajor si no pasa por el equipo de innovación y desarrollo y por el director. Hace unos años emprendimos un proceso de profesionalización: entendimos que para escalar necesitábamos dejar de ser los que lideraban desde una habitación y empezar a delegar", contó Valentina. Ese cambio permitió duplicar el personal en poco más de un año, y hoy Entre Dos emplea a más de 100 personas de manera directa y 300 en total, desde su fábrica en Luján de Cuyo, Mendoza.
Pero la esencia sigue siendo la misma: calidad, innovación y pasión por el detalle. "El concepto es que todas las personas, con cualquier gusto o restricción, puedan consumir un alfajor", explicó Garrido. Ese espíritu inclusivo los llevó a certificar una planta libre de gluten, un hito que llevó dos años de trabajo y que hoy les permite ofrecer delicias como el alfajor de pistacho o el de cacao 60%.
A lo largo de los años, Entre Dos amplió su catálogo a 18 variedades de alfajores y 3 de conos, además de galletas y dulces. Su presencia crece con 45 franquicias en todo el país —30 solo en Mendoza— y distribución en Chile y Perú, con la mirada puesta en Brasil.
"Lo difícil de entrar a nuevos mercados son las etiquetas (packaging) —explicó Valentina—, pero seguimos avanzando. Ellos comen chocolate, la tienen clarísima".
La marca también se suma a eventos nacionales como la Noche de los Alfajores, una celebración que une a productores de todo el país con promociones y experiencias para los fanáticos del dulce. "Esta es la primera edición en la que nos sumamos oficialmente a la movida nacional. En Entre Dos vas a encontrar 2x1, 50% off y muchas sorpresas. Siempre queremos que el público viva una experiencia".
El corazón de la empresa late fuerte en Mendoza, en su "universo Entre Dos", que también incluye a una distribuidora aliada, y Café Delicatesen, donde el café se mezcla con el dulce de leche en recetas únicas como el "ice latte Entre Dos".
"Nos caracterizamos por lo dulce, y siempre vamos a ir por eso".
El recorrido de Entre Dos es también una historia de amor y de emprendimiento. Ariel y Coti, los fundadores, comenzaron haciendo alfajores caseros para sus hijos —las cuatro estrellas del logo de la marca— y, sin proponérselo, dieron origen a una empresa que hoy es referente nacional.
"Si no se hubiesen tenido entre ellos dos, no lo hubiesen hecho. Entre Dos es la definición de ellos dos: rellenos con dos tapitas. No hay magia, hay trabajo, constancia y una idea clara: hacer algo bueno y hacerlo bien", resumió Garrido.
Hoy, los alfajores Entre Dos se disfrutan en todo el país, en ferias, festivales y cafés, pero sobre todo, en ese momento íntimo en que alguien abre un envoltorio y sonríe.
"Si no te da vergüenza tu primer proyecto, lanzaste tarde —dice Valentina entre risas—. Lo importante es hacerlo, probar, mejorar. Nosotros empezamos con cuatro docenas de alfajores negros, y mirá dónde estamos". Porque a veces, los grandes sueños nacen así: entre dos personas, entre dos tapitas, entre dos ganas de compartir lo más simple y delicioso que tiene la vida.