El pan no encuentra alivio: se esperan subas en Mendoza y ya impacta en otras provincias
El precio del pan sigue en la mira en medio de una crisis que se extiende a nivel nacional. Aunque Mendoza aún no aplica aumentos, el panorama del interior anticipa que una nueva ola de subas podría instalarse en julio.
La crisis del sector panadero se profundiza en todo el país. Con aumentos confirmados en Buenos Aires, Córdoba y otras provincias, en Mendoza el rubro advierte que los precios podrían ajustarse en julio si continúan los incrementos en los costos. La informalidad, la presión fiscal y la caída del consumo agravan aún más el escenario.
El ajuste del precio del pan ya se siente con fuerza en Buenos Aires, donde el kilo podría ubicarse entre $4.000 y $4.500 en los próximos días, según lo señaló Martín Pinto, titular del Centro de Industriales Panaderos de esa provincia. Sin embargo, la preocupación se extiende más allá del AMBA.
En Córdoba, referentes del sector confirmaron subas del 15 al 20% en los últimos días de junio, mientras que en Tucumán y Entre Ríos ya se habla de aumentos inminentes si no se congelan los precios de la harina o las tarifas energéticas. En Santa Fe, muchas panaderías directamente comenzaron a vender por debajo de su costo o redujeron el tamaño del pan para no modificar los precios en góndola.
Mendoza, en estado de alerta: "Es muy difícil sostener los precios actuales"
En territorio mendocino, si bien no se han concretado aumentos, el malestar del sector va en ascenso. El encarecimiento de las materias primas, el impacto de la energía y los impuestos, y una caída sostenida en las ventas mantienen en vilo a los industriales panaderos locales.
Desde el sector aseguran que están al límite y sin margen para absorber los aumentos sin que esto se sienta en el precio. Por eso motivo, no se descarta que haya un incremento del valor del kilo de pan en los próximos días.
Precios congelados pero con costos en alza: el cóctel explosivo del sector
El precio del pan sigue siendo un "termómetro social" que intenta contenerse a toda costa. Sin embargo, los empresarios del rubro aseguran que el aumento del 50% en el valor de la bolsa de harina, los alquileres dolarizados y los aumentos en las tarifas eléctricas están haciendo inviable sostener el precio actual.
"El pan está subsidiando a los clientes, pero no a los panaderos. Y no podemos trabajar a pérdida indefinidamente", sentenció un productor en los últimos días. A esto se le suma el atraso en los pagos por parte de grandes compradores institucionales y una baja del consumo de hasta el 40% en algunas zonas.
Más informalidad, menos controles: otro frente de batalla
Uno de los efectos más notorios de esta crisis es el avance del trabajo informal. El pan elaborado en domicilios particulares o negocios sin habilitación se vende por fuera del circuito regulado, sin control bromatológico ni fiscal.
Desde el sector advierten que esta competencia desleal crece día a día y representa un riesgo sanitario para la población. En algunas provincias, hasta el 50% del pan que se consume proviene de la informalidad, lo que además erosiona la rentabilidad del comercio legal.
Lo que se viene: ¿subas inevitables en julio?
Con un contexto nacional que ya muestra aumentos concretos, todo indica que Mendoza se sumará a la tendencia en las próximas semanas si no hay un freno al alza de costos o un acompañamiento estatal.
¿Qué reclaman los panaderos?
Reducción de cargas fiscales.
Tarifas diferenciales para pymes del rubro alimenticio.
Créditos blandos para sostener empleos y producción.