La predicción del tiempo, una ciencia cada vez más desafiada por el caos climático global, se enfrenta en la Argentina a otro frente de tormenta: la precarización del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), una institución histórica que hoy atraviesa una de sus etapas más críticas.
Los actuales modelos de previsión meteorológica, con tecnología numérica y asistencia de inteligencia artificial, pueden ofrecer una precisión del 90% a cinco días y del 80% a siete. Sin embargo, fenómenos como El Niño, La Niña y el cambio climático han introducido una nueva dosis de incertidumbre. "Pequeños cambios en las condiciones iniciales pueden generar diferencias importantes en el pronóstico", explican desde el sector, aludiendo a la naturaleza caótica de la atmósfera.
Fusión en el ojo del huracán
La propuesta de fusión entre el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Geográfico Nacional (IGN), impulsada por los ministros de Defensa, Luis Petri, y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, desató una tormenta política y científica. Según los funcionarios, uno de los objetivos es "mejorar los modelos meteorológicos de predicción".
No obstante, el trasfondo real parece ser económico. En 2024, el presupuesto del SMN cayó un 33,1%, y se prevé una baja adicional del 34,4% este año. A esto se suman los 48 despidos del año pasado y la pérdida del 56,1% del financiamiento en sólo dos años.
"El Gobierno ignora por completo las funciones específicas de organismos claves en ciencias, tecnología y defensa nacional", advirtió el exministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, en un mensaje en redes sociales.
Pronóstico: recálculo permanente
Los titulares que anuncian que "cambió el pronóstico" se han vuelto cotidianos. La explicación es técnica pero preocupante: la reducción del personal especializado, los contratos inestables y sueldos congelados generaron un éxodo de meteorólogos calificados. La falta de mantenimiento en radares e instrumental también afecta directamente la calidad de las previsiones.
Además, la disminución de puntos de observación meteorológica —clave para recolectar datos confiables— debilitó aún más el sistema. "El recálculo constante es inevitable si no se invierte en infraestructura y talento humano", alertan especialistas.
El Niño, La Niña y el juego del azar climático
El contexto internacional no ayuda. El Niño, con su aumento de temperatura superficial en el océano Pacífico y precipitaciones anómalas, y su opuesto La Niña, con aguas más frías y sequías severas, están haciendo estragos en la precisión de los modelos. Ambos fenómenos, agravados por el cambio climático, complican la predicción y la planificación de actividades productivas como la agricultura.
Se declaran cuando la temperatura del mar varía más de 0,5°C del promedio durante varios meses consecutivos, y sus efectos impactan directamente sobre los recursos hídricos, la biodiversidad y la seguridad alimentaria en muchas regiones del planeta.
La inteligencia artificial, aliada (pero no milagrosa)
Aunque medios como Wired ya proclaman que la inteligencia artificial ha destronado a los métodos tradicionales de predicción, la realidad es más compleja. Si bien herramientas como Deep Mind GraphCast, desarrollada por Google, han mostrado avances notables, aún no reemplazan del todo a los modelos numéricos de predicción (NWP).
"En eventos extremos como huracanes o lluvias intensas, la IA puede ofrecer mayor anticipación, pero aún no es infalible", subrayan los expertos. La combinación entre humanos, datos en tiempo real, IA y modelos matemáticos sigue siendo el camino más sólido.
Un gigante histórico en jaque
El SMN, próximo a cumplir 153 años el 4 de octubre, es el más antiguo de América Latina y el tercero en el mundo. Su presencia territorial se extiende desde La Quiaca hasta la Antártida, y sus datos nutren sistemas internacionales. Pero el vaciamiento amenaza su papel estratégico y soberano en la producción y distribución de conocimiento meteorológico.
Mientras tanto, florece la oferta privada con servicios como Meteored, AccuWeather o SHN. Sin embargo, la fiabilidad, cobertura y compromiso internacional del SMN aún no tienen competencia real.
Cuando mirar al cielo ya no alcanza
Con la crisis climática global en ascenso, debilitar al SMN es cortar el cable a tierra que nos conecta con decisiones estratégicas para el agro, la infraestructura y la seguridad. La atmósfera es caótica, sí. Pero no por eso debemos permitir que la ciencia también lo sea.
